Muchos peregrinos son un buen ejemplo de resistir,de no rendirse a pesar de las contrariedades.
No te rindas
Subía por la Calle Valle Inclán a hacer un recado a un compañero que tiene dificultades para andar, en concreto iba a la farmacia cercana. Quizá llevaba la cara de cansado y en la subida me encontré con un sacerdote mayor, de unos 99 años, que bajaba para la casa Sacerdotal.
Cuando nos encontramos nos saludamos y quizá me vio la cara de cansado y me dijo por tres veces, no te rindas.
Luego eso me lo fui aplicando a otras cosas, pues es muy corriente rendirse a la pereza, al desorden, a la limpieza del corazón o a la soberbia.
La experiencia es que, si nos rendimos, la tristeza viene a nosotros y si en cambio ofrecemos aquello que nos cuesta, y no nos rendimos, la alegría habita en nosotros.
Buen consejo el no
rendirse. De ello tenemos el buen ejemplo de tantos peregrinos de todas las edades que vienen a Santiago.
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