lunes, 6 de febrero de 2017

90 años de las Auxiliares parroquiales




Hoy se  cumplen 90 años de  la fundación de las Auxiliares parroquiales de Cristo Sacerdote. Estas auxiliares fueron fundadas en Irún por el sacerdote D. José Pio Guruchaga  Castuariense. Este sacerdote está en vias de beatificación.

Están, las Auxiliares, en nuestra ciudad de Santiago  dedicadas al cuidado de la Catedral, pero también están en santuarios como la Virgen del Camino, en otras catedrales y parroquias. También en otras naciones como Argentina o México.

 Son comunidades de tres religiosas y con una vida espiritual intensa, de contemplativas.
 También hay una parroquia en Roma en donde trabajan a las órdenes del párroco y en donde estuve en una ocasión hablando con ellas  en el despacho que les proporciona la parroquia. 

Hay dos magníficos libros sobre D. José Pio,  uno de la Auxiliar María Rosa Martínez Ciges, de 315 páginas y  muy bien documentado,cuyo título es Testigo y Apóstol, y otro escrito  por Manuel Sánchez Monge titulado Vivir bajo la mirada de la Trinidad de 223 páginas y con reflexiones  pastorales y teológicas sobre el fundador y las auxiliares. Pero la bibliografía es más amplia.

Los fines de la Congregación son: Rogar por los sacerdotes y la fecundidad de su ministerio, reparar las ofensas que recibe el Señor, ayudar  a las necesidades tanto materiales como morales de la parroquia…se trata de una legión de almas que se entregan al Señor para hermosear su Iglesia.

en Argentina
D. José  Pio tiene ante sus ojos a aquellas santas mujeres del Evangelio, completamente entregadas al servicio de Jesús sacerdote. Verdaderas auxiliares  del divino apostolado y que siguen los pasos de Jesús a través de los siglos en la persona de sus sacerdotes.

Gran labor la que hacen estas mujeres  y cuya presencia es un verdadero don de Dios. 90 años de servicio callado y sereno a la Iglesia de Dios, que hay que agradecer.


sábado, 4 de febrero de 2017

La Dama de los recuerdos



Beatriz Rey, su hermana y Teresa Puy
En la facultad de Filosofía , en su aula magna fue presentado este libro, La Dama de los recuerdos,  por sus autoras: Beatrtiz Rey Mourelle y Teresa Puy Fraga.

Estaba la sala con un buen grupo de amigos y curiosos,  que escuchaban con interés este proyecto educativo.

Se trata de una novela basada en hechos reales y que fue ilustrada. Las ilustraciones también comunican no  solo  lo que dice el libro sino algo más.
 
Es un libro para educar a los niños y otras personas interesadas en el problema de alzhéimer que ya afecta a mucha gente.

Es una novela y el protagonista es una perra llamada Dama, que va contando lo que pasa con los enfermos a los que ella entretiene.






Teresa Puy presenta su proceso interior cuando le piden ilustrar dicha novela, lo que siente  y a donde acude para inspirarse y como logra  por primera vez hacer algo como es pintar ilustraciones.

La autora, sigue el mismo proceso. Da su experiencia con enfermos de Alzheimer y como trata de ayudarlos a superar sus dificultades con la cooperación de animales en concreto del perro.




viernes, 3 de febrero de 2017

S. Blas

La fiesta a San Blas se celebra en varias iglesias, pero aquí en Santiago, la famosa , es la de Sar, Santa María de Sar.
Alli estuve esta mañana celebrando la Santa Misa de las 9; a pesar del mal tiempo había un buen grupo  de gente dispuestos a honrar al Santo.

Luego, muchas velas al santo y  muchos pasaban por la imagen sus pañuelos o simplemente lo acariciaban y , además de esto, no podía faltar la bendición de los panes.

 Yo también  cogí uno,  pero la señora que controlaba me dió otro más. Me  vinieron muy bien pues hoy,  por ser primer viernes, visitaba enfermos y se los llevé a dos de ellos y quedaron  muy agradecidos, por el detalle y por ser pan bendito. Al dárselo,  lo besaron.

En la plaza de la Iglesia de Sar estaban instaladas las rosquilleiras, cosa típica en las romerías de importancia.




jueves, 2 de febrero de 2017

Vidas ejemplares. Dª Dolores Cao




El día 1 de febrero fallecía, con paz y  bien atendida, Dª María Dolores Cao de Suárez. Estaba en el hospital  clínico,  rodeada del amor de sus hijos y nietos.

Los nietos le llamaban la abueliña y ella rezaba por cada uno. Recibí un correo de uno de esos nietos que decía más o menos: se nos fue la abueliña, madre, amiga, nuestra defensora, ejemplo de generosidad,  la persona más querida que sabe mis cosas,  se lleva mi corazón. Cuando  yo me muera me  vendrá a buscar. Te  quiero abuela, eres mi vida.
A la hora de la muerte llámame…

Me conoció, Dª.  Dolores,  en San Julián de Sales, sus hijos iban a la escuela  a la que iba también yo y armaban unos partidos de  futbol impresionantes. Todos se parecían mucho y son inconfundibles.

Pasados los años celebré la primera Misa en S. Julián y ella estaba presente con alguno de sus hijos. Desde esa no recuerdo más hasta que hace unos años, su hija Vene, catequista en esta parroquia de S. Cayetano, me pide  que vaya a verla. Vivían cerca de la parroquia.

En ese momento aun salía de casa, cosa que hizo hasta última hora. De hecho el ictus que le dio fue estando en la cafetería de cerca de su casa.

El  tratarla fue para mí una gracia de Dios pues vi su entereza y carácter. Me dijo varias  veces y con un punto de alegría que había tenido 16 hijos y que no tuvo, ni necesitó, ayuda de nadie a la hora del parto. Varios fallecieron  de pequeños.

A todos les dio una sólida formación que les dura pasados los años. Decía con claridad lo que pensaba, cosa de agradecer siempre, y estaba segura de los puntos doctrinales fundamentales: Gracia-pecado; Dios es amor y nos ama a cada uno ; hay otra vida: cielo, purgatorio e infierno; confesar con confianza de ser perdonados y comprendidos por Dios y por su representante y comulgar  con frecuencia con fe y amor.

La fe le venía de dentro, no era algo externo como un barniz, sino algo experimentado muchas veces como un regalo de Dios que nos hace felices. Dios nos propone un camino de felicidad.

El primer día que le llevé la comunión la encontré de punta en blanco, me pareció la mismísima y famosa Mary Poppins. Sólo le faltaba el paraguas. Al hijo, que la atendía, le hizo poner el traje y la corbata. Nada de chándal. Era Jesús  mismo el  que venía a su casa. Lo hacía por su fe en el Señor.

Estuvo muy atendida espiritualmente. Pensaba mucho en la muerte,  que veía cerca. Iba a verla un padre dominico el  P. José María Trapiello. Recibió varias veces la Unción de enfermos y, pocos minutos antes de dar el salto al Cielo,  se le hizo la  recomendación del alma que es tan bonita y en la que se pide a la Virgen, a los ángeles y a los santos que salgan a esperarla.

También recibió la bendición papal con indulgencia plenaria a la hora de la muerte y que podemos dar los sacerdotes.

Cuando estaba en el hospital ya grave, un familiar me hizo una pregunta fundamental: ¿hay o no hay cielo?

Una respuesta es que  no puede ser lo mismo la muerte de un gusano o la de una persona. Pero además nos fiamos de Jesucristo que después de morir se mostró  resucitado a los apóstoles como diciéndoles: ¿veis como es verdad lo que os  decía?: hay resurrección, hay otra vida después de la muerte. Nuestra fe se apoya en esa resurrección del Señor anunciada y luego constatada por muchos testigos.

S. Julián
Fui al tanatorio a rezarle un rosario. La Virgen es nuestra madre y acudimos a ella en lo ordinario y también  en momentos especiales, nos confiamos a ella y  le decimos  nuestros secretos.

Estaban muchos en el velatorio y fueron muchos también los que rezaron. Vi más bien rostros serenos, emocionados y conformes con la voluntad de Dios que está envuelta en sabiduría. Estaba muy bien arreglada como lo había estado en toda su vida.

Hay que rezar por ella, pero también podemos pedirle ayuda. Eso les comenté en el tanatorio a los presentes y yo ya lo estoy haciendo y con buen resultado. Tenía dificultades para encontrar sustituto en la parroquia, me encomendé y llegó la solución.

En Dª Dolores se cumplió el Evangelio: sois la sal de la tierra. Ella  lo ha sido con sus obras y palabras,
tal vez sin saberlo y sin darle importancia.



miércoles, 1 de febrero de 2017

Tirar de los demás




En una conversación sobre quien debía avisar para un encuentro, una de las personas decía: hasta ahora tiraba yo del grupo y me preocupaba de avisar y preparar, pero ahora ya deseo que tiren de mi.

De alguna manera reconocía que se había cansado de tirar, de hacer de cabeza de grupo o de ser locomotora, y había comenzado a descansar en los demás.
Unos tiramos de otros. El ángel de Fátima tiraba de los niños videntes. Les decía: ¿qué hacéis?,  oren, oren mucho…ofrezcan constantemente  al Altísimo, oraciones y sacrificios.
Luego se animaban  unos otros. Lucia tiraba de los dos primos, pero a veces eran ellos los que tiraban de Lucia cuando esta entraba en alguna crisis.
También ayudaban a la gente a rezar. Les invitaban a  rezar o terzo y de rodillas,  en el lugar de las apariciones, Cova de Iria, o incluso en otros sitios como la cárcel de Vilanova de Ouren.

Los padres ayudan a los hijos y tantas veces son los hijos que, aun sin pretenderlo, ayudan a los padres. Y  qué decir de los buenos amigos que tanto nos ayudan cuando estamos inapetentes para  hacer algo de provecho y con ganas de recostarnos  tranquilamente en el sofá.
Cuando hay contradicciones tenemos la tendencia a tirar la toalla, pero porque Dios nos ama, en esa situación siempre aparece la ayuda de  una mano amiga enviada por Dios que Él sí que nunca nos abandona.
El papa Francisco nos anima y da ejemplo para tirar de los ateos y de los pecadores. Cuantos detalles en visitas , cartas,  llamadas telefónicas etc.