una familia mexicana presentando a su hija a la Virgen en la capilla de Guadalupe.
Hago este
comienzo de Viva la familia, recordando
a una catequista que tuve en S. Cayetano y que hacía mucha labor con gente
joven y para contactar con ellos, cuando subía al autobús y veía un grupo de
jóvenes al fondo, se acercaba y les decía viva
la juventud y luego iniciaba una animada conversación con la gente joven. A eso quería llegar con esta reflexión: a una conversación de amigo.
Nos podemos inspirar en los sabrosos comentarios que hizo el Papa Juan Pablo II sobre este tema. Él decía que le gustaría que le recordáramos como el papa de la familia. De él tomo aquí algunas ideas.
Este mismo papa introdujo en las letanías del Rosario la invocación Reina de la familia el 31 de diciembre de 1995, en la solemnidad de la Sagrada familia y en la conclusión del año internacional de la familia, proponiéndola como modelo y protectora de los hogares.
Familia ¿qué eres?, - yo soy la Iglesia doméstica, una iglesia en pequeño. Tiene origen en Dios y a ella se pueden aplicar lo que decimos en el Credo, “creo en la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica”. Esto mismo decimos de la familia.
La solución frente a la degradación que pueda haber, está la familia, sana moralmente y comprometida. Ahí se forman las personas en las virtudes, en la solidaridad, la acogida , la honradez…
Cada familia es una luz. Un reflejo de la bondad divina a través de la comunión del hombre y la mujer y esa comunión la da el sacramento del matrimonio que ayuda a santificar las alegrías y a afrontar bien las dificultades y sufrimientos y superar las diversas crisis .
Esta gracia aumenta con la oración constante y sobre todo con la participación en los sacramentos de la reconciliación y Eucaristía.

En resumen: ha llegado la hora de la familia que debe dar, con la ayuda de Dios, un testimonio de entrega, acogida, generosidad y ayuda a toda persona.
!!!Viva la familia¡¡¡
VMSL
Me permito añadir lo que acaba de comentar, sobre este tema, el Cardenal Zen:
«Dios, en su misericordia, también envió fuego para destruir Sodoma»
El Cardenal Zen pide a la Iglesia que haga de la defensa de la familia su «prioridad pastoral absoluta»
La familia, prioridad pastoral
No participé en la reunión de cardenales de finales de junio, pero he leído atentamente todos los informes. En la primera sesión, los cardenales debatieron la cuestión: «¿En qué clase de mundo estamos llamados hoy a difundir el Evangelio?». Entre los muchos problemas difíciles abordados, los cardenales señalaron: «El problema fundamental parece ser que la gente ha perdido el sentido de la vida». (No han encontrado el tesoro ni la perla, o los encontraron pero los abandonaron).
Si se niega el valor inestimable de la vida y de la familia, ¿qué queda de hermoso en la existencia? Es como abandonar un manantial para buscar agua en una cisterna agrietada. He oído decir que incluso el demonio lo ha reconocido: destruir la familia es su victoria.
Apreciemos en silencio el plan de amor de Dios, démosle gracias y alabémosle, y estemos dispuestos a pagar el precio por la «salud» de nuestras familias.
La mejor forma de combatir es pasar a la ofensiva: cuidar de los demás, ayudarles y hacer el bien es lo que más nos ayuda a perseverar en el camino recto. Movilicémonos todos: obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, fieles casados y solteros, familias felices y familias en dificultad. Hagamos de la protección de la familia nuestra misión sagrada, la prioridad absoluta de nuestra acción pastoral. Pidamos a los padres de la Virgen María que intercedan por nosotros; pidamos a los padres de Santa Teresita del Niño Jesús que sean nuestros patronos, y que la juventud se llene de fe en el plan de amor de Dios.