D. Ricardo Bello es un sacerdote que reside en la Casa sacerdotal, que está en plenas facultades y que tiene la alegría de cumplir el día 1 de agosto los 100 años.
Con tal motivo, le felicitamos todos los de la Casa, y por eso fue entrevistado, pues los mayores tienen la sabiduría de los años y ponemos aquí sus respuestas.
1.-¿Si mira para atrás, cree que valió la pena ser sacerdote?
-para mí sí y creo que también para algunos fieles a quienes he dado apoyo y que luego me lo agradecieron dándome las gracias.
2.- ¿Cuáles fueron los momentos que recuerda con más cariño en estos 100 años y, por cierto, también hubo cruz?
- Los momentos que recuerdo siempre es el día de la ordenación de diácono y el de la Primera Misa. La ordenación de diácono la hizo el Sr. Cardenal, D. Fernando Quiroga. Éramos unos 33 y hubo un momento en el que había que hablar y dar las gracias y me tocó a mí, por ser el mayor.
En la primera Misa me encontraba indigno y limitado. Eso fue impactante. Fue en el año 1955 en la parroquia de Cances, con mucha fiesta y mucha ilusión.
PARROQUIAL DE SAN MARTÍN DE CANCES
A los pocos meses fui nombrado párroco de Viones, Leiro y Cerneda, en Abegondo. Allí fui con mucha ilusión y con la experiencia de la catequesis que había dado en el catecismo del Carmen (en Santiago) siendo seminarista. Le ayudó un grupo de universitarios de los cuales algunos tuvieron vocación de misioneros. Iban con alegría a la catequesis.
En las tres parroquias visitó cada familia y les invitaba a una misión programada por el Sr.Arzobispo.
¿Cruces? – muchas, que procuré llevar bien.
Luego hice un intento de ir a América pero D. Benito Espiño no me deja y me envía a Ozón cerca de Muxía. El Espíritu Santo ahí me agarró y no me soltó…
3.-¿Tiene planes todavía?
- Más, bien inquietudes. Veo en la Casa Sacerdotal la necesidad de ser más espirituales en cosas pequeñas como rezar el ángelus entre varios, o bendecir juntos la mesa…
4.-Vd. Habrá predicado muchas veces sobre el Cielo. ¿Qué es para Vd. El Cielo?
- Es como una residencia alrededor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Un espacio lleno de la inmensidad de Dios, una convivencia de los hijos de Dios, viendo en el cosmos la fuerza creadora y maravillosa de Dios.
Finalmente D. Ricardo se mostró muy agradecido al Sr. Arzobispo que fue un buen samaritano para él.
Gracias D. Ricardo, que Dios le bendiga y haga santo.
Otras aportaciones
| sáb, 25 jul, 21:29 (hace 20 horas) | |||
| ||||
Le escribo estas líneas con el corazón lleno de emoción al saber que la diócesis, con el Pastor a su cabeza se reúne para celebrar el don de su vida en este centenario que hoy conmemoramos. Es un honor para mí, como su sucesor en la querida parroquia de San Pedro de Nos, elevar esta voz de agradecimiento en nombre de todos aquellos que hemos tenido la fortuna de caminar a su lado.
Desde aquel año 1979 en que sus pasos lo llevaron a San Pedro de Nos, su presencia ha sido mucho más que la de un párroco; ha sido la del padre, el guía y el fiel pastor que nunca ha dejado de estar al lado de su rebaño.
Su vida es un testimonio vivo de entrega constante, esa que no conoce de retiros ni de horarios, pues siempre que se le ha llamado, ahí ha estado usted, con la palabra justa, la bendición precisa y esa cercanía que solo los hombres de Dios poseen.
Quiero destacar especialmente su laboriosidad incansable y su generosidad sin límites para con esta parroquia, que usted ayudó a construir no solo en sus cimientos materiales, sino, sobre todo, en los espirituales. Son incontables los vecinos que guardan en su memoria el consuelo que les brindó en los momentos de enfermedad y dificultad; usted ha sido, durante décadas, el reflejo más puro de la caridad cristiana. Su piedad, profunda y sencilla, ha sido para nosotros una luz que guía y un ejemplo que inspira.
Hoy, en la Casa Sacerdotal en Santiago de Compostela, y bajo la presencia del Sr. Arzobispo, D. Francisco José Prieto, se le rinde un merecido homenaje en el centenario de su nacimiento. Me causa una profunda tristeza no poder estar presente físicamente para abrazarle, debido a compromisos que, fuera de España estos días, me impiden acompañarle en esta jornada tan especial. Le pido humildemente disculpas por mi ausencia; le aseguro que, aunque físicamente lejos, mi oración y mi gratitud están hoy con usted. Que los próximos cien años sean tan fecundos como estos cien primeros y que su ejemplo sea semilla de futuras vocaciones en esta parroquia que sigan su estela y sean fieles a Cristo y a su Iglesia.m
Gracias, D. Ricardo, por haber sido nuestro Pastor. Gracias por cada semilla que sembró, por cada sacramento celebrado y por cada vida que tocó con su sencillez y su fe inquebrantable. San Pedro de Nos siempre será su casa, y nosotros, sus eternos deudores, le guardamos en nuestro agradecimiento más profundo.
Que el Señor, a quien usted ha servido con tanto amor durante este siglo de vida y su Madre, María Santísima, le colmen de bendiciones.
Con todo mi afecto, respeto y gratitud,
D. José Carlos Alonso Seoane
Párroco de San Pedro de Nos en nombre de sus feligreses
Feliz 100 cumpleaños.
Un fuerte abrazo.
