En esta ocasión eran franceses y españoles de diversas autonomías. No había nadie de habla inglesa.
Sus testimonios fueron de gozo por hacer el camino y de un algo que habían sentido pero que no podían expresar con palabras.
Hubo la posibilidad de hacer peticiones ante la tumba del Apóstol y de renovar la fe sobre la Biblia ante la columna de la genealogía de Cristo, en donde otros antiguos peregrinos renovaban su fe.
Varios hicieron esta confesión personal de fe. Aquí unas fotos de recuerdo.
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