lunes, 5 de agosto de 2024

Algunas reflexiones después del Corpus

Custodia con flores preparada en la sacristía.

Generalmente se habla de la Fiesta del Corpus antes del día para darle publicidad y animar a la asistencia, pero en esta ocasión quiero contar las cosas buenas que he visto.

En primer lugar fue muy gozosa la adoración previa antes de la Misa por un grupito que hizo reparación por los desaires o abandonos que el Señor recibe de sus propios hijos. Se leyó un capítulo del Kempis que habla de la Eucaristía y luego hubo rosario.

En la misa la iglesia estaba llena y varias personas me escribieron o llamaron por teléfono para mostrar su satisfacción por la celebración que tuvo una hermosa presentación hecha por José Manuel y que fue apoyada en los cantos por la guitarra y la voz de Patricia a la que nos unimos todos.

Estas llamadas tienen importancia pues se calcula que una llamada o un escrito de una persona supone el asentimiento  o, en su caso, la crítica de 30 o más personas,  aunque no digan nada.

Luego en la procesión el seminarista de Tanzania, Faustine, que llevaba el incensario, fue incensando constantemente al Santísimo, incluso andando para atrás y mirando la custodia. El incienso se bendice y el humo bendecido se esparce por las calles y así los demonios van en retirada. Me pareció muy buena idea esa iniciativa.

Al llegar al altarcito,  que con cariño prepara todos los años Ana, hubo personas que se arrodillaron en el duro suelo, sin respetos humanos y con devoción. Fue un magnífico ejemplo de FE.

Ya  por último las florecillas que adornaban la custodia se repartieron a los que quisieron para llevarlas a los enfermos o personas que no salen de casa. Las flores son un bonito recuerdo y como una presencia del Señor. Como en otras ocasiones había mucho deseo de llevarlas.

 

También quiero destacar y agradezco las varias cofradías que estuvieron presentes con sus estandartes dando  homenaje al Señor: S. Cayetano, San Miguel, Adoración Nocturna femenina, y legión de María. Que Dios les bendiga y premie con vocaciones apostólicas.

No hubo bombas ni gaiteros, la gente que asistió lo hizo por el Señor. Vimos pocos niños pero los que vinieron se van formando en el amor y veneración de la Ss. Eucaristía.

 

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