jueves, 5 de marzo de 2026

Visitar al Amo, que no quiere estar solo.

 En Roma.

 

Esta mañana fui a S. Juan, una de mis parroquias con su iglesia moderna y con unas grandes puertas que dan acceso a la gran nave.

Después de trabajar un rato en el despacho, salí  para coger el coche y hacer otras cosas. Cuando caminaba por el atrio vi a un señor mayor, erguido, con la cabeza alta y como mirando a través de las puertas. Después de un tiempo hizo la señal de la Cruz. Como estaba cerca  le dije, afirmando, que seguramente estaba hablando con el Jefe.  Me dijo que sí y que la hacía con frecuencia y que conocía iglesias en donde podía visitar y que también lo hacía.


Me recordó  lo que vi un día hace tiempo, en la capilla de Pastoriza que ese día tenía la puerta cerrada y vi allí de rodillas y con los brazos en cruz, a una monja rezando.

Me dio alegría ver esta buena disposición de enamorado, de una persona mayor que se da cuenta de la soledad del Amo que no quiere estar solo y que no podemos dejarlo solo acompañándolo y  buscándole compañía.

Cuando hay amor no hay barreras que valgan y con la fe atravesamos las paredes y las puertas.

 



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