Por diversas
circunstancias, estas semanas utilicé con frecuencia el servicio de los autobuses,
y con tal motivo he encontrado varias cosas positivas dignas de ser reconocidas.
Hay conductores que contestan al saludo que le hacen algunos
viajeros, pero alguno no sólo contesta sino que
se adelanta y saluda al que llegue dando una buena impresión de acogida.
Conocí un
buen detalle en una parada de autobús en la que estaba un señor mayor
esperando. Cuando llegó el autobús se
embarulló un poco buscando la tarjeta, cuando la buscaba se le cayó algo del
bolsillo y una chica, que estaba en el primer asiento y veía todo, bajó rápidamente
y le cogió el pequeño envoltorio y le ayudó a subir dejándole su puesto para
que no tuviera que andar.
El conductor
esperó tranquilamente a que se sentara y luego arrancó el coche con suavidad. Muchos
detalles, todo un ejemplo de atención y colaboración.
También advertí
que cuando entra un anciano, siempre hay
alguien que se levanta y le deja su sitio para que pueda ir sentado y cómodo. Cada
día lo veo hacer más.