miércoles, 23 de septiembre de 2026

El retablo me habló

 


Ayer estuve un rato en la iglesia haciendo oración y miré para el retablo de la Virgen de los Dolores que están restaurando desde hace unos días en la iglesia de S. Cayetano,  y “me habló”.

Los restauradores están medio ocultos por los andamios y unas cortinas, pero tienen mucha iluminación dentro de esos andamios y allí están estos restauradores haciendo su labor

Estando allí en oración noté que aquello que estaba viendo me hablaba, quizá de un modo distinto, pero claro. Me acordé de Benedicto XVI que decía que un árbol es palabra de Dios y que hay que escucharla.

¿Qué me decía aquel retablo?

Veamos:

1º hay que dejarse limpiar, eso sí no por cualquiera sino por gente que sepa.

2º no hace falta  que todo el mundo nos vea. Basta  que quien sabe,  nos vaya puliendo y dando color. Eso repercutirá en el bien de los demás.

3º  se necesita luz abundante, la luz de Dios,  que nos centra en donde hay suciedad y así poder quitarla. “Señor tu eres mi luz y salvación, a quien temeré?”, dice un salmo.

Luego me puse a escuchar a las imágenes empezando por las de la Virgen. He visto que nunca la vamos a querer como Jesús su Hijo, siempre nos quedaremos cortos  y que a Jesús le gusta que la tratemos bien.

Aun me quedó tiempo para mirar un cuadro del Corazón de Jesús que me “decía”: tengo corazón, un corazón que arde de amor por vosotros. Espero que haya correspondencia, quizá en pequeños detalles…

Salí de allí contento de esta buena experiencia que ahora quiero comunicar  a los que lo lean y que intenten acercar el oído al mundo  que nos rodea.

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