Arcángel S. Miguel, defiéndenos en la lucha .
Así comienza la oración que hace años rezábamos al terminar la S. Misa.
Decía en la predicación de la Misa , el sacerdote, que el que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Nosotros nos hemos acercado a S. Miguel y nos llevó al encuentro con Jesús. Él, Jesús, nos habla descaradamente en su Palabra que hemos de escuchar con atención. También nos habla y le encontramos en las pequeñas cosas diarias. No hay que desconectar. San Miguel, ¡ayúdanos!
Todo comenzó hace días con la preparación de las imágenes de S. Miguel y S. Cayetano.
Luego, el domingo día 27, nos reunimos en el atrio de la iglesia con un gran ambiente de familiaridad y alegría. Se prodigaron los saludos y abrazos. La policía estaba atenta a los organizadores y , a su hora, comenzó la procesión.
Allí había una gran carpa que quedó pronto llena de gente para la Misa, a más no poder, y enfrente estaba el palco para la música que se aprovechó para el altar y la S. Misa. Estaba la coral Puente Mantible que se encargó de los cantos durante la celebración.
S. Miguel tuvo un detalle estupendo que agradecemos:
Había un copón con partículas a consagrar para la comunión. No preguntamos cuantos comulgarían y el sacerdote sacó unas pocas y dejó bastantes en el copón para ser consagradas. Para dar la comunión bajó un joven , pues las escaleras eran un peligro para una persona mayor . Al llegar de vuelta, el sacerdote quedó sorprendido pues comulgarían unas 40 personas y sobró sólo una partícula que luego comulgó el joven. ¡gracias S. Miguel!
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