
Primero hay que preparar la tierra, luego sembrar, ¿en mi vida no?.- luego no hay cosecha, sólo si se siembra hay cosecha; luego recoger el trigo. Hay que quitar lo malo, cribar que es discernir. Se muele y se hace harina. Se hace una masa con agua y se pasa al horno, se sirve y se reparte.
Algo así es la Eucristía y somos nosotros que nos covertimos en Eucaristía:
El terreno somos nosotros, la siembra la hace Dios y nosotros colaboramos también sembrando. Moler es el sacrificio por ser fieles a la voluntad de Dios. El agua es el Espíritu Santo; el horno son las gracias de Dios;
y luego ya estamos preparados para darnos a comer a los demás.
Dios también hace panes diferentes, es bueno esa diferencia entre nosotros.
Terminó diciendo que los mayores conservamos la comunidad en donde encuentran sitio cómodo los que la dejaron y de nuevo vuelven y la encuentran.
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