Poco antes de recibir al Señor en la Eucaristía renovó las promesas bautismales, con una vela encendida en la mano y en voz alta, delante del altar.
Renunció a Satanás y profesó al fe en la Ssª Trinidad. Es un buen comienzo de un estilo de vida sacramental.
Le acompañaba un buen grupo de familiares y amigos.
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