Está en la carta a los romanos.

La visión sobrenatural es otra cosa. Si Dios quiere que
seamos atribulados es por un bien, pues de Dios no esperamos nada malo. Y de
hecho, el mismo S. Pablo, es decir el Espíritu Santo, dice que de la tribulación
viene la paciencia, etc. Distintos bienes.
A cada uno aquello que le hace falta.
Si no hubiera
tribulaciones en nuestra vida, rezaríamos mucho menos, seríamos quizá unos soberbios.
Nos viene bien y hay que aceptarlas con ánimo decidido a aprovecharlas.
Hay un versiculo de un salmo que dice Qui tribulant me, inimici mei , ipsi infirmati sunt et ceciderunt.Los que me atribulan, mis enemigos, ellos mismos enferman y caen. Lo podemos usar como jaculatoria en las tribulaciones.
Hay un versiculo de un salmo que dice Qui tribulant me, inimici mei , ipsi infirmati sunt et ceciderunt.Los que me atribulan, mis enemigos, ellos mismos enferman y caen. Lo podemos usar como jaculatoria en las tribulaciones.
S. Juan de la Cruz pedía a Dios tribulaciones porque, decía
él, los sufrimientos le acercaban a la inocencia de Adán.
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