sábado, 2 de diciembre de 2023

¿Qué es la unción de los enfermos?

 


 


La unción de los enfermos es un sacramento realizado por un sacerdote, que consiste en aplicar aceite consagrado a una persona enferma, y debe distinguirse de la extremaunción, que se da a los cristianos próximos a la muerte. De hecho, se trata de una práctica bastante antigua, que se dio a conocer en la época de Carlomagno, cuando se acostumbraba a impartir la unción de los enfermos a los moribundos, acompañada de una confesión orientada a la sanación espiritual, más que en la corporal.

Sin embargo, desde el Concilio Vaticano II, la unción de los enfermos volvió a ser un sacramento que se ofrece a las personas enfermas o debilitadas por la vejez, con el fin de permitirles experimentar la gracia del consuelo y la fortaleza necesaria para afrontar la prueba (un dolor físico o espiritual).

Este sacramento también se puede ofrecer a personas que se estén preparando para someterse a una intervención quirúrgica grave.

Por último, cabe anotar que la unción de los enfermos puede llevarse a cabo en el hospital, o en casa del enfermo, si no le es posible desplazarse, pero también puede impartirse en un entorno comunitario o en las misas dominicales.

 Recordemos que, cuando un sacerdote unge a los enfermos, es Jesús mismo quien viene a tocar la persona con dulzura, compasión y ternura, a través de las manos de su servidor, por lo tanto, recibir este sacramento puede ayudar a los enfermos a experimentar una sensación de paz y alivio en sus cuerpos, así como a renovar su esperanza en Dios, quien ama cada vida con un amor compasivo y especial.

 

Escrito por: Alice Ollivier

Traducido y adaptado del francés por: Sharael Sánchez Ochoa

Artículo en colaboración con Hozana.org | Imagen de Jose Antonio Alba de Pixabay

viernes, 1 de diciembre de 2023

¡Toma un respiro a través de la oración!




En ocasiones, muchos de nosotros queremos dejar de lado nuestras preocupaciones y ansiedades a como dé lugar, por eso es común recurrir a ejercicios de relajación y desarrollo personal, para tratar de encontrar la calma y la tranquilidad que tanto se anhela. Pero, ¿alguna vez has considerado la oración como una buena forma de tomar un respiro y lograr la paz interior?


A continuación, te proponemos algunas ideas de oraciones que te ayudarán a encaminarte
hacia el descanso interior, tal y como lo buscaban los Padres del Desierto en los primeros
tiempos del cristianismo:


La oración de Jesús: es una oración breve y sencilla que puede repetirse al ritmo de la
respiración y practicarse en cualquier lugar. Al hacerla, nuestra respiración se expande,
logrando que las palabras lleguen a habitar plenamente en nosotros. De este modo, todo
nuestro ser, cuerpo, mente y corazón, pueden sumergirse plenamente en la oración,
permitiéndonos así volver a afianzarnos en Jesús.


La manducación, es decir, la repetición de versículos bíblicos con el propósito, no solo de
memorizarlos, sino también de deleitarse en ellos, es una excelente forma de dejarnos
impregnar y penetrar por las Sagradas Escrituras. Se trata de saborear cada palabra, su
ritmo, su sonido, las imágenes y sensaciones que evocan en nosotros. Por ejemplo, cuando
leemos versículos bíblicos que hablan de la confianza en Dios, y los “masticamos
lentamente”, estamos permitiendo que su Palabra, viva y eficaz, se haga real en nosotros, lo
cual traerá ánimo a nuestras vidas, nos ayudará a manejar la ansiedad, y nos conducirá al
anhelado descanso que solo Dios nos ofrece.


La contemplación es otra forma de oración que nos permite estar más enfocados en el ser que en el hacer, calmando así nuestra inquietud y ayudándonos a volvernos plenamente a Dios y a lo que Él nos ofrece cada día. De hecho, resulta bastante nutritivo el poder darnos y darle la oportunidad al Señor, de tomar algunos minutos en el día solamente para contemplar su belleza, su bondad y su grandeza.


● Por último, citamos la acción de gracias, que es un ejercicio muy provechoso para calmar nuestros corazones ansiosos. Al adquirir el hábito de ser agradecidos con Dios, dejamos de centrarnos en lo que nos falta, y podemos disfrutar y ser felices con lo que Dios nos ha permitido tener hasta el momento.


Recuerda, el Señor tiene para nosotros planes de paz, felicidad y alegría, así que ¡dejémonos guiar por Él para alcanzarlos!



Artículo en colaboración con Hozana.org | Imagen de Jose Antonio Alba de Pixabay

JORNADA SACERDOTAL EN OLBEIRA

 


El 30 de noviembre de este año 2023, hubo en Olbeira , casa de Convivencias,  una jornada sacerdotal organizada por sacerdotes de Vigo en la que actuaron como ponentes el Dr. José Manuel Salgado profesor en Ourense y el Excmo. y Rvdmo.  Mons.  Francisco José Prieto Fernández.

A la hora prevista se llenó la sala de Conferencias con sacerdotes de varias diócesis y empezó la  jornada con una breve presentación y luego la conferencia del profesor Salgado.

Este profesor comenzó diciendo que todos, sacerdotes y laicos participamos en el sacerdocio de Cristo aunque en diverso grado. Nuestro sacerdocio hace referencia a Cristo y a la Iglesia que es un prolongación de Cristo aquí y ahora.  Citó de un modo especial a la Lumen gentium nº 8 y explicó el significado de la expresión sacramentalidad de la Iglesia. Los sacerdotes somos mediadores en Cristo.

En ese tono discurrió la conferencia que fue muy aplaudida.


Después de un breve descanso habló Mons. Prieto quien comenzó utilizando la imagen de la barca como símbolo de la Iglesia. Luego también habló  del sembrador fijándose en  que salesembrar y que  el recoger la cosecha  dependerá de Dios mismo. Somos  sembradores no cosechadores dijo.

Invitó a dejarnos modelar por el Evangelio participando del estilo de Jesús. Hoy de un modo especial hemos de tener una pastoral misionera, de conversión, expansiva y abierta.

Luego dijo otras muchas cosas prácticas como que el anuncio ha de ser de lo esencial, de la grandeza del amor de Dios. Ha  de haber un trato de amistad con Él… y nos cito mucho la exhortación Pastores dabo bobis que conviene releer.

Ya por último trató con bastante detalle el tema de la relación con los demás, de la comunión y fraternidad y de rechazar la tentación de aislarnos.

Valdrá la pena leer y meditar  la conferencia cuando salga publicada.

Después de la comida hubo tertulia con preguntas  a  los ponentes y Mons.  Prieto no tuvo inconveniente en hablar  de su reciente reunión  de los obispos españoles con el Papa y de la conferencia episcopal

miércoles, 29 de noviembre de 2023

Lección de un niño que llora

 


Un niño de 2 años más o menos, me hizo pensar. Vino con su madre a Misa y estuvo todo el tiempo llorando. A mí no me molesta, pues es normal y hay que aceptarlo, incluso me parece una buena música de fondo: ¡Hay niños ¡


Al terminar la Misa, la madre  se acercó a la sacristía a hablar con el párroco que aprovechó aquel encuentro para preguntar si el niño estaba bautizado. La  madre respondió afirmativamente. Luego el párroco  se acercó al niño, que seguía llorando, y le hizo la señal de la cruz en la frente y, en ese instante, dejó de llorar y se puso sonriente.

No, no fue un milagro sino que eso es providencia ordinaria de Dios que, como dice el Evangelio, ni un solo pelo de nuestra cabeza cae sin su permiso. Todo lo nuestro le interesa.

Pero este hecho produjo un cierto asombro, pues aunque no fue un milagro pero ahí también se ve la mano de Dios.

El sacerdote le dijo a la madre,  que,  a las noches, junto con el beso de despedida, le  hiciera  la señal de la Cruz. El niño no se entera pero el diablo sí, se da cuenta y huye,  pues en la cruz fue vencido. Y a Jesús le gusta que recordemos la cruz con la que nos salva del pecado.

miércoles, 22 de noviembre de 2023

Te adoro con devoción Dios escondido

 



Se nota, en el entorno,   que preocupa la falta de adoración,  a Dios y a la Eucaristía, en las comunidades,  con el consiguiente amortiguamiento de la fe e incluso   el  abandono de toda práctica religiosa.

El titulo de este comentario  es el comienzo de un himno de Santo Tomás que es todo él una personal adoración a  la Eucaristía. Lo suelo rezar los jueves y últimamente me llamó la atención estas palabras “no veo sus llagas como las vio Tomás, pero confieso que eres mi Dios”. Dice el himno que no vemos sus llagas, por tanto es que hay llagas pues ahí está Jesús resucitado que conserva las llagas y  las mostró en su momento.

Tiene relación con esto,  otras noticias como por ejemplo que en los Estados Unidos un obispo mandó que en la misa la gente se arrodillara después del Cordero de Dios hasta que se levantara para la comunión. Se adivina el motivo: acercarse a la Eucaristía con la  fe de que allí está el Señor, no es un símbolo.


También he notado que en algunas misas hay gente que está arrodillada durante toda la Plegaria eucarística y se levanta al Padrenuestro, aunque la rúbrica ponga estar de pie. Parece como si sintieran  la necesidad de adoración no sólo internamente sino también con nuestro cuerpo.

El Papa ha hablado largo sobre la adoración y da una definición que entienden todos: “ADORAR SIGNIFICA RECONOCER EN LA FE QUE SÓLO Dios es Señor…él es el sentido de la vida”.

Pide el Papa que la adoración sea central para nosotros. Que la Iglesia sea adoradora, que se adore al Señor en cada diócesis, en cada parroquia, en cada comunidad…sólo así la Palabra de Dios habitará en nuestra palabra (Homilía en la clausura del Sínodo).


 

 

Himno de Santo Tomás de Aquino

Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte.

Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.

En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; sin embargo, creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vió Tomás pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame.

¡Memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura.

Señor Jesús, Pelícano bueno, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero.

Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego, que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria.

Amén.