domingo, 20 de mayo de 2018

D. Luis Vila Brión, sacerdote



En Queiruga fue el funeral de D. Luis Vila Brión que falleció el  18/5/2018; el funeral fue el 19 en la iglesia parroquial de Queiruga. Lo presidió el Sr Arzobispo Mons. Julián Barrio   y estuvieron a su lado en la Misa, el arcipreste D. Ricardo Villaverde y D. José Antonio, hermano de D. Luís.  Éramos unos 25 sacerdotes que allí estuvimos acompañando al amigo.

La policía de tráfico tenía muy bien organizado la entrada y la salida del recinto y los aparcamientos.

El templo estaba repleto de fieles y también el atrio. Rezaban  siguiendo los comentarios e indicaciones del Delegado del Clero D. Ricardo Vázquez Freire. Fue velado en la iglesia desde las 9 de la mañana y la Misa fue a las 12.

El féretro estaba cerca del presbiterio, sobre una sencilla alfombra y el finado estaba  vestido con alba y estola blanca y con el rosario  en las manos. 

D. Luís era muy querido en aquella y otras parroquias,  en donde trabajó durante unos 60 años. La  iglesia estaba muy arreglada y el cementerio mirando al mar. Es una zona bellísima y en estos días mucho más por las abundantes retamas con abundancia de flores amarillas que invitan a dar  gloria a Dios por tanta hermosura.

Cantó la Misa una coral bien ensayada y el  Sr. Arzobispo habló de cómo D. Luís fue un sacerdote que sembró paz y que amaba a la Iglesia a la que dedicó  toda su vida. Pidió D Julián que hubiera relevo y se dirigió a los padres presentes para que colaboraran con su  oración y cariño por  nuevas vocaciones, y animando a los jóvenes.

Al final un laico hizo un elogio poético de la vida entregada de D. Luís en el que dijo que después de tantos años  celebrando la Santa  Misa, aun se emocionaba todos los días al hacer la consagración. 
Este   dato fue como un viento que movió las puertas de muchos corazones allí presentes.

Su hermano D. José Antonio,  además de haber saludado a todos los sacerdotes cuando llegaban, dio las gracias al Sr. Arzobispo, concelebrantes, coral,  a personas concretas y  fieles, con un punto de emoción.

viernes, 18 de mayo de 2018

Visitamos un “ ambulatorio” de la Virgen. Virxe da Fonte.



El Papa Juan Pablo II decía que los santuarios marianos son como grandes clínicas del Espíritu. Como nosotros fuimos a un pequeño santuario, creo que más que clínica pudiera llamarse o calificarse como  “ambulatorio”, para  pequeñas enfermedades y consultas corrientes.

Se trata de la ermita de la Virgen de la Fuente.
 Tal como estaba previsto salimos de San Cayetano unas 30 personas, rezando  un rosario por la calle (por la acera) y camino de San Juan . Allí nos esperaba un buen grupo de aquel contorno y además la coral de San Juan. Al poco de llegar,  aun el  pórtico,  se estrenó la coral con un canto popular a María.

Luego Ricardo, seminarista somasco, cogió el megáfono y comenzó otro rosario ambulante. Al terminar cada misterio la coral entonó cantos  todavía más populares como el ave de Fátima y el de Lourdes, con varias  de sus estrofas que todos coreaban.

Como la tarde estaba buena, había mucha gente, familias, paseando por los jardines cercanos a la ermita y  vieron como rezábamos  y caminábamos a la Virgen. La capilla la llenamos y,  allí, cantos, letanías y algunas anécdotas marianas.

Luego salimos al atrio y desde allí le cantamos a la propia Virgen de la Fuente que es de piedra y está en una hornacina en la fachada. Relucía con el sol de la tarde que le daba de frente.

Pensaba por el camino de regreso que como la Virgen es muy agradecida, podemos esperar que ella también nos visitará en el purgatorio e, incluso, nos cantará al oído nuestra canción preferida. Esa es nuestra esperanza.

en el atrio, cantando.
También al regreso,  uno de los asistentes comentaba que para otro año podíamos llevar una imagen de la Virgen en procesión, aunque, estoy seguro, que la Virgen de todos modos venía con nosotros, pues íbamos allí en su nombre.