martes, 15 de enero de 2019

San Manuel González García, en la Catedral de Santiago



Desde hace poco  tiempo está la imagen de San Manuel ,  el obispo de los sagrarios abandonados, en un lugar destacado y significativo:  la capilla de la comunión de la catedral de Santiago. Se colocó en diciembre de 2018 y fue bendecida por  el Sr. Arzobispo el día 4 de enero de 2019.


Esta imagen está hecha en resina y es su autor Martín Lagares,  un escultor que reside en Palma del Condado (Huelva).
La historia de esta imagen nos la cuenta María Luisa Ramos en la revista Granito  de  Arena de enero de 2019. Nos cuenta como en el verano vino con su familia, marido y 4 hijos, a Santiago y estuvo con un sobrino de su tía María del Carmen, que fue agraciada con un milagro por la intercesión de S. Manuel, que es D. Carlos Álvarez Varela, rector del Seminario Mayor.

Allí, en el seminario se venera y quiere  a S. Manuel del que hay una imagen del mismo escultor. 

Pues bien, estando allí en el seminario,  se encuentran  con el deán de la catedral que  les manifiesta que tendría mucha ilusión de tener una imagen del santo en la propia catedral. Y después de hacer planes, se hizo una imagen y se colocó en la capilla de la comunión.

 Tiene en la mano izquierda un sagrario y la derecha hace una gesto de invitación al encuentro con el Señor. Al otro lado del presbiterio está una imagen de la Virgen. Ahí está el Santísimo Sacramento expuesto en la custodia  varias horas al día.


Esta imagen la pagó María Luisa con la venta de cuadros que ella misma pinta, para vender a los amantes de la pintura.

S. Manuel González es muy conocido de todos los sacerdotes por sus  escritos llenos  de optimismo y gracia, y también a través de las Marías de los sagrarios que hay en diversas parroquias, entre ellas ésta de S. Cayetano que  fue  fundada aquí   el 6-3-1986,y sigue adorando todos los  jueves del año.

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nota:
Manuel González García, también conocido como el Obispo del sagrario abandonado o Apóstol de los sagrarios abandonados, fue un sacerdote católico español, obispo de Málaga y de Palencia, y fundador de la Unión Eucarística Reparadora y de la congregación religiosa de Misioneras Eucarísticas de Nazaret.
Fecha de nacimiento: 25 de febrero de 1877, Sevilla
Fallecimiento: 4 de enero de 1940, Madrid
Festividad: 4 de enero



 


sábado, 12 de enero de 2019

El mundo rural. Una visita guiada.



Brandeso
Tuve la suerte de poder visitar una zona de cerca de Arzúa que nunca la había visto, aunque    algunos comentarios.

 Fui guiado por el P.  Rigal, un sacerdote de Haití que está ahora incardinado en la  diócesis y tiene a su cargo  4 ó 5 parroquias.

Cuento lo que me llamó la atención. Las iglesias están muy bien cuidadas y pintadas por dentro y por fuera. Están limpias y adornadas. Todas tienen unos santos comunes que son San Antonio, San Roque y la Virgen del Carmen. Luego los titulares u otros. En varias de ellas hay recuerdos de alguna Santa misión con los protagonistas de la misma y la fecha (años 1940-1950). En una hay una lápida con los nombres y apellidos de los mártires de la parroquia del año 1936.

Parroquia de Viñós
Las comunicaciones por carretera son muy buenas  y se llega relativamente pronto a esas iglesias. Las vistas panorámicas  son hermosas y los grupos de viviendas están bastante aislados unos de otros.

Hay casas en ruina y otras  bien conservadas, algunas de ellas vacías. Las casas rectorales también  están en estado ruinoso, aunque se ve que fueron buenas.

 De  hecho no vi a nadie por fuera de las viviendas. En un momento dado fuimos a llamar a la casa del sacristán y pude hablar con alguien de la zona.

No hay  niños ni jóvenes y la mayoría de la  gente es mayor. Es  una zona en donde hubo vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa de lo que están muy orgullosos. 

Patiñobre
Estuvimos en Viñós, Santa Leocadia de Branzá, San Cristobal de Beseño y otras.















S.Cristóbal de Beseño




Rectoral de Branzá



P. Rigal

martes, 8 de enero de 2019

Mis recuerdos de S. Josemaría Escrivá de Balaguer.



El día 9 de enero,  es el aniversario del nacimiento de S. Josemaría que fue en Barbastro en el año 1902.

Yo tuve la  suerte de conocerle en varias tertulias en  Roma a la que asistíamos con gran ilusión un grupo reducido de sacerdotes que trabajábamos en parroquias y estudiábamos.

Después de tantos años hay  detalles que no se me olvidaron y cuando es el caso las cuento.

Los sacerdotes estábamos preocupados por la labor pastoral y nuestras preguntas giraban en torno a esta labor. Así, uno le preguntó: “como tenemos que conducirnos en la relación con las distintas asociaciones” . Ahora  seguramente  diríamos con los diversos carismas, pero la respuesta vale para todos.

 Pues  contestó rápido,  como si lo tuviese muy pensado: tratar a cada una según su espíritu.

Después de esa respuesta yo estuve pensando mucho sobre la gran razón que le asistía,  pues podía ser que algún aspecto de un carisma a mí, en concreto, no me vaya, pero si a Dios,  que lo ha inspirado, le gustó así, ¿quién soy yo para retocarlo o rechazarlo?

Esta solución me ha ayudado durante toda mi vida en mi relación con todos los carismas  que se cruzaron conmigo por algún motivo y me ayudó a comprenderlos.

En otra ocasión,  otro sacerdote le preguntó cómo hacer para remover a la gente de una parroquia. 

Nos explicó que un cura ante el sagrario hace mucha fuerza y  consigue gracia de Dios y los que lo ven quedan edificados, pero también nos recomendaba visitar las calles periódicamente. 

En ese recorrido  hay encuentros que son muchas veces preparados por la providencia de Dios  y al mismo tiempo  hace bien a la gente ver a su sacerdote de cerca  y no sólo en las celebraciones litúrgicas.

Esto lo llevé a la práctica en muchas ocasiones y experimenté, con gozo,  su valor y eficacia.

También recuerdo  que nos habló,  a la raíz de otra pregunta, de cómo una persona, un cristiano que   cae en los mismos pecados  una y otra vez, si lucha, tiene vida interior y amor de Dios, y saldrá poco a poco de aquella situación.  Me pareció una visión optimista y reconfortante para cualquiera,

En la página: opusdei.org
se pueden encontrar muchas cosas sobre S. Josemaría.



Una operación de cadera



Un amigo mío, joven, fue citado para una operación de cadera. 

De víspera me llama por teléfono que quiere hablar conmigo. Como estaba a punto de salir a hacer una gestión, se lo dije así, pero él me dijo que quería verme pues quería recibir la unción de enfermos y me explicó el por qué. (1)

Entonces pospuse mi gestión y le esperé. No tuve inconveniente en cambiar de planes ante lo importante de lo que se me proponía.

 Me pareció un  buen ejemplo a seguir. Seguramente no pasa nada pues es algo que hacen los cirujanos todos los  días, pero nadie sabe si surgirá alguna complicación y, por tanto, como dice el refrán   vale más prevenir que curar.

Vino después de unos 20 minutos y entonces tuvo el servicio completo.  Confesión, comunión y unción de enfermos.

 Se marchó contento y yo también quedé satisfecho,  viendo como hay cristianos que aprecian su alma y la preparan en todas las oportunidades. Lo de aquí es pasajero, lo que viene después es definitivio.



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(1)   Sujeto de la Unción de los enfermos

Sujeto de la Unción de los enfermos es toda persona bautizada, que haya alcanzado el uso de razón y se encuentre en peligro de muerte por una grave enfermedad, o por vejez acompañada de una avanzada debilidad senil .

 A los difuntos no se les puede administrar la Unción de enfermos.
Para recibir los frutos de este sacramento se requiere en el sujeto la previa reconciliación con Dios y con la Iglesia, al menos con el deseo, inseparablemente unido al arrepentimiento de los propios pecados y a la intención de confesarlos, cuando sea posible, en el sacramento de la Penitencia. Por esto la Iglesia prevé que, antes de la Unción, se administre al enfermo el sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación .

Efectos de la Unción de enfermos En cuanto verdadero y propio sacramento de la Nueva Ley, la Unción de los enfermos ofrece al fiel cristiano la gracia santificante; además, la gracia sacramental específica de la Unción de enfermos tiene como efectos:
— la unión más íntima con Cristo en su Pasión redentora, para su bien y el de toda la Iglesia (cfr. Catecismo, 1521-1522; 1532);
— el consuelo, la paz y el ánimo para vencer las dificultades y sufrimientos propios de la enfermedad grave o de la fragilidad de la vejez (cfr. Catecismo, 1520; 1532);
— la curación de las reliquias del pecado y el perdón de los pecados veniales, así como de los mortales en caso de que el enfermo estuviera arrepentido pero no hubiera podido recibir el sacramento de la Penitencia (cfr. Catecismo , 1520);
— el restablecimiento de la salud corporal, si tal es la voluntad de Dios (cfr. Concilio de Florencia: DS 1325; Catecismo, 1520);
— la preparación para el paso a la vida eterna. En este sentido afirma el Catecismo de la Iglesia Católica: «Esta gracia [propia de la Unción de enfermos] es un don del Espíritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones del maligno, especialmente la tentación de desaliento y de angustia ante la muerte (cfr. Hb 2,15)» (Catecismo, 1520).