domingo, 27 de marzo de 2016

La Semana Santa en S. Cayetano




S. Cayetano es una parroquia del  barrio de Santiago con 13.000 habitantes y hacemos una Semana Santa  con amor pero sencilla,  siguiendo los ritos  de cada día sin añadidos especiales.
Este año me ayudaron ,  un sacerdote de El Salvador que se llama P. Juan  Francisco Cartagena y dos seminaristas,  Lucho Palacios y Enrique Valle. Son  alumnos del Bidasoa.  Hay que decir que los seminaristas  tienen un gran aprecio por la liturgia.

El domingo se llenó la iglesia de gente, incluso niños; todos con sus ramos de olivos o palmas, incluso los bebés. También   participaron las comunidades de Neocatecumenales de la parroquia que le dieron, con sus cantos, un aire festivo a la celebración.



No hubo procesión,  pues lo impidió el mal tiempo. Los sentimos,  pues  el marketing de la parroquia es una buena procesión.

Ya  luego nos dedicamos a preparar el Jueves Santo y fuimos en búsqueda de flores para el retablo y altar y para la cruz. No había flores silvestres pues viene retrasada la primavera, pero encontramos la flor de la nabiza, una flor amarilla muy decorativa,  aunque,  como abunda mucho,  no se le da gran importancia.

El jueves y parte del viernes, estuvo la iglesia abierta para las visitas. Fue bastante visitado el Señor.  El altar aquedó desnudo,  recordando el despojo de las ropas de Cristo. La Misa fue  cantada por los catecumenales con guitarras,  fue solemne. Mucha gente y varios  niños y niñas de apóstoles y santas mujeres,  que se les lavaron los pies en recuerdo de la última Cena.

Hora santa con menos gente pero con piedad.

El Viernes Santo seguimos los ritos. La adoración de la Cruz fue muy devota. Se acercaban los fieles con piedad a besar los pies del Cristo y la mayoría le besaban los dos pies.

Mesa representando la Cena pascual
El sábado hicimos una pequeña excursión por las rías bajas. Paramos en la parroquia del Carmen de Seijo, en Panjón y en Bayona. Comimos en el “Currunco  mariñeiro” de Bayona. Muy típicoLlegamos de vuelta para la Vigilia Pascual. Mucha gente en la celebración.  Estaba  muy atenta a las lecturas y participaron mucho en la respuesta de los salmos.  La paz la dimos como en la iglesia ortodoxa y en general en Rusia: Cristo ha resucitado y se respondía: verdaderamente ha resucitado. El Jueves Santo nos dimos la paz diciendo: amaos los unos a los otros y se respondía, así sea.

Una joven rumana que estuvo por allí,  me dijo que estos días de pascua, en Rumanía , incluso en la calle,  se saludan así. También el domingo de Pascua una señora se acercó a saludarme y lo hizo con esas palabras.
Una señora al terminar la Vigilia me dijo: sencillo pero muy bien. Hubo rosca de pascua de la casa Dulceysal, que estaba muy rica.

 
El domingo se llevaron de recuerdo  las flores del Cristo en la Cruz,  también se vació la pila del agua bendita que muchos llevaron para casa en botellas y desaparecieron las velas del Jueves Santo que llevan para las casas por devoción.

En la foto, Lucho cogiendo flores para adornar el Cristo en la Cruz.

La fe en “imágenes”.





Soy Luis Palacios, seminarista ecuatoriano que realiza sus estudios en el Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). En el último verano mientras pasaba unos meses en mi país, mis superiores me encargaron dos tareas pastorales. Durante algunas semanas trabajaría en una parroquia de campo (área rural) y luego en una parroquia de la Amazonía de país.

Fue sin duda una experiencia maravillosa. Pero,  sin temor a equivocarme,  puedo decir que lo más hermoso que me traje de estas semanas fue la constatación de que la fe es accesible a todas las personas. Muchas de las personas con las que traté en estos lugares tenían escasa o ninguna formación religiosa. ¿Cómo poder explicarles los sacramentos, la gracia, la Trinidad o tantas otras cosas que eran necesarias para su vida cristiana?

Dios me ayudó, me hizo ver claro que la mejor forma de acercarles las verdades de fe era utilizar imágenes y figuras de la vida corriente. He aquí unos ejemplos:

*  Bautismo:
¿Por qué es tan importante el Bautismo? Porque el Bautismo es una PUERTA. Toda casa tiene una puerta principal por la que entran las personas que ahí viven. El Bautismo así es la puerta de ingreso a una CASA, que en este caso es la Iglesia. Y esta casa tiene un DUEÑO, Dios.

Así el podemos entender la importancia de este sacramento. Es la forma como Dios ha querido que vivamos con Él, que moremos en su casa que es la Iglesia. Así como en nuestros hogares vivimos con nuestra familia, así en esta “casa” nos hacemos familia de Dios: Hijos del Dios Padre, Hermanos de Dios Hijo, Templos de Dios Espíritu Santo.



*   El Espíritu Santo:
Decía arriba que el Bautismo nos hace Templos del Espíritu Santo ¿Cómo se puede entender esto? ¿Qué significa que la Tercera Persona de la Trinidad habite dentro de mí?

Pensamos en un COCHE. El coche para andar por las calles necesita COMBUSTIBLE. Para el “coche de nuestra alma” el combustible es el Espíritu Santo. Así como sin Gasoil un coche no puede andar, nosotros no podemos avanzar nunca en la vida espiritual si no contamos con el combustible que nos regala el Espíritu cada vez que lo tenemos dentro de nosotros.


¿Pero cómo hacemos para llenar el tanque de combustible, en definitiva, cómo hacemos para tener dentro de nosotros a Dios? Así como cuando queremos repostar buscamos una gasolinera para poner 50 o 60 euros de gasoil o diésel; así también tenemos que ir a la Iglesia (La casa de Dios) y buscar una “gasolinera llamada SACRAMENTOS” y pedir que nos den “50 o 60 de confesión o de eucaristía”. Solo con los sacramentos podemos llenar nuestro tanque y dejar que el Espíritu Santo viva dentro de nosotros.


*   Confesión:
Antes mencionaba la importancia de buscar los sacramentos para llenarnos del combustible del Espíritu Santo para dejar que Dios actúe en nuestra alma.

¿Cómo podemos explicar sencillamente la confesión? Bueno, imaginemos que el Rey Felipe nos invita a una audiencia privada con él. Estoy seguro que nosotros buscaríamos nuestro mejor traje, nos ducharíamos de la mejor manera, ni que hablar del peinado… en definitiva que trataremos de ir lo mejor presentados posible.

¿No se merece Cristo algo igual cuando nos invita diariamente no solo a tener una entrevista con él sino a comerlo en la Eucaristía? Y el “mejor traje” para recibirlo es un alma limpia. Y esto solo nos lo puede dar el sacramento de la confesión.


Si nos acercamos al sacerdote a confesar nuestras culpas y a recibir el perdón de Dios,  quedaremos vestidos de nuestro más elegante atuendo espiritual y seremos dignos de acercarnos a la Mesa del Rey de Reyes.

Como estos ejemplos utilicé muchos más. Espero que esto os sirva a vosotros al igual que me sirvió a mí para darme cuenta que debemos de buscar de diversas maneras posibles predicar el mensaje de salvación de Nuestro Señor Jesucristo. Porque la fe debe ser accesible para todos.


viernes, 18 de marzo de 2016

El lenguaje de los signos




No me refiero al lenguaje que tiene los mudos para entenderse,  sino a esos signos que, sin hablar, muestran  nuestro interior o nuestros pensamientos y son una evangelización o pueden serlo.

Es muy dado a este lenguaje el papa Francisco. Basta verle cualquier día que sale a  la calle. Se ve que le sale muy bien y que le tiene querencia a  esa manera de comunicarse.

Estos signos  hacen mucho bien sin saberlo, sobre todo si salen porque somos así,  no porque sea algo estudiado. Pero sí, hay que cuidar los signos, tienen importancia.

Voy a relatar algunos de esos signos que a mí me han ayudado a mejorar o hecho pensar.

El director de un retiro se puso delante de mí en los  bancos y cuando empezó la hora de tercia le vi  hacer la señal de la cruz que todos hacemos, pero él lo hizo sin prisas y completa, como decía el antiguo catecismo, desde la frente hasta el pecho y desde el hombro izquierdo hasta el derecho. Empezó para mí  muy bien. Fue un reproche a mis prisas o a hacer las cosas a la ligera.

En otra ocasión quedé muy conmovido por un adolescente con síndrome de Down. Estaba yo dando la comunión. Él llego en su puesto, lento,  con las manos juntas, le dí la comunión, respondió amen y se vuelve para salir. Seguía  con las manos juntas, un poco inclinadas hacia la izquierda y apoyando en ellas la cara, sin prisas, como si llevase un tesoro. Tanto me  gustó que paré por un momento de dar la comunión para poder verle  y aprender  cómo hay que tratar al Señor.

Estos días tengo  una gran cruz con el Crucificado  cerca del presbiterio, al alcance de la mano. También  me ayudó el ver a muchas personas que, sin decírselo,  iban a besar los pies o tocarlos con su mano y luego besarla. Muchos les pusieron cirios con gusto,  con amor, como devolviendo amor por amor.

Muchos podríais contar muchas cosas más que os hayan afectado. Una sonrisa, una mirada llena de afecto, bajarse a coger algo que cayó a otro, guardarle sitio en el teatro etc.
 Todavía hay fe en Israel.

Cuando termina la cuaresma




Todos saben muy bien que la cuaresma empieza el miércoles de ceniza. ¿pero cuando termina?

Esta fue la pregunta que unos jóvenes me hicieron. Discutían entre  sí,  si termina el domingo de Ramos o el domingo de Pascua o si había que contar los cuarenta días.  Pero no  estaba nada claro,

La cuaresma termina inmediatamente antes de la celebración de la Cena del Señor,  el Jueves Santo.

 Nació como preparación  para la Pascua y, la Pascua,   es el triduo pascual: jueves,  viernes y domingo. Entonces está claro que la santa cuaresma   termina  el jueves,  antes de la celebración litúrgica.

El paso de peatones




Me contaron del escritor Borges , que de un pequeño detalle o de una observación insignificante, hacía un bonito artículo. Voy a tratar de imitarlo aunque me quedaré lejos de su intuición

Se trata de los pasos de peatones o pasos de cebra.

 Hoy iba en mi coche y me acerqué a un  paso de peatones sin semáforo. Es sabido que en ese caso el peatón tiene siempre derecho a pasar. Pero  hay muchas maneras de pasar.

 Los peatones que hoy me tocaron eran  tres o cuatro, y pasaron lentos, con el freno puesto, parecían tortugas  cansadas y daba la impresión que se recreaban en ir despacio, eran como lo morosos a la hora de pagar. Y ¿los coches? Allá ellos, que esperen. Da tiempo a encomendarles sin prisas.

Otros en cambio, son diligentes, saludan al conductor como dando gracias y siguen prontos para que el otro también pase cuanto antes. Hay que agradecerles su  atención.

Hay también quien lleva el teléfono y se pone a ver los mensajes o a llamar y entonces no se preocupa de quien  viene, incluso a veces, si encuentra algo interesante en los mensajes,  se para en medio de la calzada, distraído en lo suyo,  desde  luego no por mal, hasta que le llega un  bocinazo que le despierta.

Otros son precavidos, miran bien,  hacen un estudio sicológico del  conductor que se acerca, gradúan la velocidad y tratan de entender la intención de parar o no del que viene  hacia él y, cuando se ven seguros, echan a andar. Son una buena imagen de la prudencia de la que se aprovecha algún  que otro conductor.

Por fin hay también quien entra en el paso de cebra sin mirar. Lo hacen adrede y que el conductor se las arregle. Y claro el conductor da un frenazo,  ya que no tiene más remedio.

Me contaron  que en una ciudad,  no había esos pasos para peatones  y en una ocasión iba un anciano por una acera y otro por la acera de enfrente. El que quería cruzar le preguntó al otro como había  pasado a aquella acera. La respuesta fue:  es que yo he nacido  en este lado.

Yo pasé una vez o varias,  como peatón, en rojo,  había semáforos. Miro para un lado y  para el otro, no viene nadie y paso sin más. Sin embargo recibí varios reproches. Un señor, alemán de  origen, me dijo: Eso en Alemania no se hace aunque sean las 4 de la madrugada y no venga nadie,  se espera el verde. Otra vez  fue un portugués que me  reprochó diciendo: qué dirán los jóvenes al ver su  mal ejemplo. Una vecina me  ve desde la ventana de su casa y me regaña con frecuencia cuando me encuentra. Pero todo esto,   ya sería otro capítulo.