miércoles, 13 de diciembre de 2017

Auto de Navidad.

UN GRUPO DE NIÑOS DEL CAMINO NEOCATECUMENAL OFRECE ESTA REPRESENTACIÓN SIGUIENDO UNA TRADICIÓN DE AÑOS.

LA ENTRADA ES LIBRE.

El amor es ingenioso




En el hospital de Santiago, una abuela  consumía lentamente las  últimas horas de su vida. Ya no hablaba, ni abría los ojos. Según las enfermeras probablemente seguía oyendo. No en vano se dice que el  oído es lo último que se pierde, aunque supongo que los sordos de siempre,  seguirán igualmente sordos a esa hora y no oirán nada.

Pues bien, esta señora tenía una hija en centro Europa.  A esta hija le dieron a conocer la situación de  la enferma y rápidamente cogió un avión y se presentó enseguida en el hospital.

Cuando las  enfermeras le comentaron la situación, le animaron a que le hablase, pero a esta hija se le ocurrió cantarle. ¿Qué le cantó? Hay una canción gallega que tiene letra  y música muy bella, que es esta
Miña nai, miña naiciña
Como   miña nai,  ningunha
Que me quentou a cariña
                                                        Con o calorciño da sua.

Se la cantó al oído, abrió los ojos, la miró como agradeciéndolo y luego los cerró. Poco después moría en paz.
Fue un mensaje de cercanía y de amor que sin duda la sirvió para afrontar sus últimos instantes con valor.
Dios también se hace presente en esos momentos a través de la Unción de enfermos y con la presencia de un cristiano que conforta y acompaña, o de un sacerdote que le va diciendo jaculatorias.


lunes, 11 de diciembre de 2017

La historia de unas bolsas de ropa




En esta iglesia no cogemos ropa usada pues no tenemos locales en donde tenerla.  Pero la gente viene, deja a la puerta sus bolsas y se van, luego ya la cogerán para la iglesia.

Pues ya tenía tres o cuatro bolsas que me estorbaban en la iglesia y quería sacarlas a un contenedor de ropa. Las metí en el coche, quizá con poco cariño, y fui en busca de un contenedor.

Cuando no tenía que llevar bolsas,  los veía por todas partes, pero ahora no sabía a dónde dirigirme, pero me eché por las calles a la caza de un contenedor.

Llevaba las bolsas en el coche como los pecados, deseando  arrojarlos lejos de mí. Y buscaba un contendedor pero era algo parecido a buscar un confesor. Basta que lo busques,  que no lo encuentras. 

Ya por fin encontré un hermoso contendedor y fui llevando las bolsas,   las dejé con alegría por verme libre de su presencia y agradecido a estos contenedores que son tan útiles para reciclar toda clase de ropa y complementos, y ayudar a quien lo necesita.

 Pensé desde luego en el parecido con la confesión,  en donde el confesor acoge nuestros pecados y los perdona en nombre de Dios -desaparecen para siempre- y nosotros nos vemos totalmente liberados.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Cuéntame tu preocupación





Tengo un amigo que estaba pasando una fuerte tribulación. Un amigo suyo sabe algo y le dice: cuéntame tu tribulación que quiero sufrir contigo.

 Quizá pensaba que tal vez no podría ayudarle de otra manera. Y se ofreció a compartir su sufrimiento. No sé lo que luego pasó.

Esta actitud me ayudó a comprender el dolor de María al pie de la Cruz. No podía hacer nada, pero podía compartir aquel sufrimiento de su Hijo. A Jesús le habrá servido de bálsamo reconfortante para sus heridas,  sobre todo morales. Ya no estaba solo y abandonado de todos. Su  Madre estaba allí y le quería.

Eso mismo desean las almas santas. Quieren sufrir con Cristo, pues ese sufrimiento es una forma eminente de amor que restaña las heridas del amado.

También con los alejados nos podemos unir en el dolor y les hará bien nuestra comprensión.

Pasar frio




En una reunión numerosa  en un local que yo prestaba, estaba preocupado por la calefacción. No acababa de funcionar bien y así se  lo dije al responsable.

Este responsable estaría dos horas antes preparando todos los detalles, megafonía, asientos, luz etc. Cuando le dije lo de la calefacción me tranquilizó diciéndome: no se preocupe, pues, si hay que pasar frio, pasaremos frio.

Me alegró esa disposición a pasar por lo que sea,  con tal de hacer un bien.

 Me recordé de unas palabras parecidas  de  Santa Teresa de Jesús en que decía que por cumplir la voluntad de Dios hay que estar dispuesto a todo, aunque me muera.

Esta es la cita de SantaTeresa en Camino de perfección 21:

1. No os espantéis, hijas, de las muchas cosas que es menester mirar para comenzar este viaje divino, que es camino real para el cielo. Gánase yendo por él gran tesoro, no es mucho que cueste mucho a nuestro parecer. Tiempo vendrá que se entienda cuán nonada es todo para tan gran precio.

2. Ahora, tornando a los que quieren ir por él y no parar hasta el fin (1), que es llegar a beber de esta agua de vida, cómo han de comenzar, digo que importa mucho, y el todo (2), una grande y muy determinada determinación de no parar hasta llegar a ella, venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, trabájese lo que se trabajare, murmure quien murmurare, siquiera llegue allá, siquiera se muera en el camino o no tenga corazón para los trabajos que hay en él, siquiera se hunda el mundo, como muchas veces acaece con decirnos: "hay peligros", "fulana por aquí se perdió", "el otro se engañó", "el otro, que rezaba mucho, cayó", "hacen daño a la virtud", "no es para mujeres, que les podrán venir ilusiones", "mejor será que hilen", "no han menester esas delicadeces", "basta el Paternóster y Avemaría".


 

martes, 5 de diciembre de 2017

Las tribulaciones




Leyendo el Evangelio, en concreto S. Lucas 22,28, me llamó la atención la afirmación neta de Jesús sobre sus apóstoles:”vosotros sois lo que habéis permanecido junto a mi en mis tribulaciones”. Se lo dice agradecido y como felicitándoles.

Jesús  reconoce el cariño y el valor de sus apóstoles y reconoce también que tuvo en su vida tribulaciones. No fue un camino fácil ni siquiera para él, el hijo de Dios. Su presencia atrajo a multitudes pero también suscitó envidias, odio (me odiarán sin motivo, jo 15, 25), asechanzas que terminaron llevándole a la cruz.

Aunque es verdad que el camino de la cruz lo hizo en soledad, pero anteriormente sus discípulos estuvieron a su lado,  aun cuando  muchos le dejaran.

Las  tribulaciones  forman parte de todo existencia humana. ¿cómo encajarlas?¿cómo sobrellevarlas?
En Roma hay un dicho  curioso pero que se entiende: Haz el muerto y vivirás. Si no te mueves, si no haces nada, te dejan tranquilo. Pero no podemos pasar así  por la vida. Hay que ser  útil y dejar poso en nuestro camino.

Tuve hace pocos días una gran reunión de unas 400 personas en una iglesia que tiene capacidad, pero ese local seguramente no tendría calefacción. Cuando  se lo dije al responsable me dijo: haga lo que pueda, pero si hay que pasar frio, pasaremos frio.

S.  Antonio María Claret
Lo mismo se podría aplicar a la tribulación si hay que pasar por ellas, pasaremos. Pero no nos quedaremos quietos y mudos.

El señor ha tratado este tema con fuerza. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Si somos perseguidos, calumniados, acosados el Señor estará con nosotros. “también vosotros daréis testimonio”.

El padre Claret que fue obispo en Cuba y que fue confesor de Isabel II, tuvo sus enemigos que  le calumniaron de mala manera, le persiguieron, pero él seguía yendo a los barrios y predicaba y confesaba,  y escribía y no dejó sus actividades. Ahora es Santo.(1)

Las tribulaciones se superan con  la ayuda de Jesús  y de la comunidad. También  viendo en ellas oportunidades de ser santos.

Si buscáis en el Nuevo testamento la palabra tribulaciones encontraréis citas interesantes.

  (1)El padre Claret se destacó por su actividad catequética también en el mundo del escrito, tanto en castellano como en catalán. Escribió unas 96 obras propias (15 libros y 81 opúsculos) además de realizar algunas traducciones. Sus libros incluyen el Catecisme de la Doctrina Cristiana (Dic. 1848 Barcelona, Llibreria Religiosa), Catecismo de la Doctrina Cristiana (Dic. 1848 Barcelona, Librería Religiosa), Cami Dret y Segur per Arribar al Cel (1843 Vich, Trullás), Camino recto y seguro para llegar al cielo (1846 Barcelona, Pla), que alcanzó 185 ediciones, en el que defiende firmemente el papel de la mujer como ama de casa, Reflexiones sobre la agricultura (publicado en el diario "El Redactor", Santiago de Cuba, 1854), Sermones de misión (varios tomos, Barcelona, 1857), Colección de pláticas dominicales (varios tomos, Barcelona, 1858), Pláticas doctrinales (1868), su Autobiografía (Escrita por Claret entre 1861-1862, en la cual habla de su vida desde su nacimiento hasta cinco años previos a su muerte en 1870. Publicada por los Misioneros Claretianos en 1915 por primera vez, se han hecho varias ediciones entre 1951-2008), L´egoísmo Vinto (Roma, 1869. Traducida posteriormente al castellano en 1981) o Avisos a un sacerdote (1884).