D. Marcelino nació en Olveira el 25-12-1938 y se ordenó sacerdote en 1965. Después de larga enfermedad falleció, con paz, en la Casa sacerdotal el día 2 de enero de 2026. Era sacerdote emérito de San Martiño de Calvos de Socamino (Touro).
En ese mismo día de su paso al Cielo los sacerdotes de la residencia sacerdotal le ofrecieron la misa por su eterno descanso.
Era visitado por el director de la Casa, por otros sacerdotes y por el capellán que le llevaba todos los días la Sagrada Comunión y solía estar de conversación un rato largo con él.
Siempre se le veía en su convalecencia con libros y revistas que manejaba y con libretas en donde tomaba notas. Recibía a los que le iban a ver, con alegría y nunca se quejaba a no ser que le preguntaras sobre su salud.
Tenía como norma y lema de su vida desde su ordenación, estas palabras de la Virgen en la anunciación “hágase en mí según tu palabra”, y eso le ayudó en todo momento.
D. Marcelino estuvo, al principio, unos años, en una parroquia cerca de Monfero, en donde además de su labor sacerdotal se preocupó del bienestar de sus feligreses pues promovió la construcción de tres puentes de piedra que todavía se conservan hoy en pie.
Pasó la mayor parte de su vida en Calvos. En donde era muy querido. Cosa que se mostró en la fiesta de sus 50 años de sacerdote en que le hicieron un gran homenaje, “pois acompañounos nas alegrias, nas penas, en nas bágoas”, comentaban los feligreses.
Alguien que lo trató mucho opinaba que no solo le querían sino que le secundaban en sus predicaciones y consejos.
Las personas de servicio de la Casa Sacerdotal lo consideraban TODO BONDAD, y recuerdan muchos detalles tanto con el servicio como con los otros sacerdotes.
Que el Señor le tenga en cuenta sus sufrimientos y obras buenas y que pida por nosotros y por las vocaciones. También nosotros pediremos por él.
VMSL
Un recuerdo entrañable queda en el alma de quienes compartimos una parte de la vida con D. Marcelino, un ser todo bondad, en donde cada palabra tenia el peso de la sinceridad. Cuando te llamaba hermano, era sencillamente porque así lo sentía, sin dobleces ni segundas intenciones.
ResponderEliminarSu vida fue un sencillo y humilde servicio, sin importar a quien ofrecía sus manos, porque en todos buscó y encontró al Señor.
Que el Padre al que amó y por quien se sintió siempre amado, le premie con la vida en la que creyó y siempre buscó
Hermano Marcelino, hasta, pronto. Ruega al Señor por mi.-Amen
Tu hermano Guillermo
Mi corazón siente profundamente la pérdida de un hermano, alguien para quien esta palabra HERMANO tenia toda la carga de un corazón que sabia lo que era amar y estar al lado del que sufría o pasaba por un momento delicado.
ResponderEliminarEl Hermano Marcelino, era de esos hombres de Dios, que no solo escuchan, sino que acompañan. No ofrecía una palabra de consuelo y ya esta, ofrecía su vida y acompañaba..no pasaba jamás de largo
Su tiempo no estaba limitado por el reloj y en el jamás había "la prisa" por terminar, dejando a quien acudía a él a medio camino.
Se podrían decir muchas cosas de D. Marcelino, solo hay una que para ´él tenia la máxima importancia, el amor y el servicio..........
Buscó amar y supo hacerlo, porque se sentía amado
Buscó servir y supo hacerlo, porque se sentía servidor del Dios que lo llamó a eso, a servir
Hasta pronto Marcelino. Pide al Señor al que serviste, que me de fuerzas para servir.-
Descansa en la Paz del Señor, nuestro Dios.-