jueves, 16 de agosto de 2018

S.Roque. Final de un Año jubilar.



El camino inglés
Al principio del Año jubilar hubo varias conferencias sobre distintos aspectos de la vida e historia de la devoción a S. Roque de las que cogía datos con fotos y  que publiqué en este blog.

Hoy, 16 de agosto de 2018,  termina este  Año Jubilar.   Los sacerdotes de la parroquia de San Miguel y  encargados de San Roque les dio no poco trabajo, que llevaron con dignidad.  La iglesia estaba muchas horas abierta y allí estaba algún sacerdote dedicado al culto y a la confesión.

El párroco muestra su contento de los resultados en una hoja parroquial en donde agradece a Dios las horas de adoración, las visitas, los escritos en  el libro de firmas y especialmente las confesiones. La confesión es la mejor muestra  de la conversión  y de un interior dado a Dios. Hubo otras iniciativas como la roquianas,el sello de S.Roque,su vida en  dibujos etc.


para besar la reliquia.
También expone nuevas iniciativas en las que se ve que hay  gente que piensa y se le ocurren cosas nuevas para el bien pastoral.

 Les felicitamos a los sacerdotes y feligreses de S. Miguel que aguantaron bien del tirón de este año  jubilar. Se ve que es una parroquia en donde se piensa, y,  que es  viva y participativa.

Hoy día de S. Roque quise escribir estas líneas, pero para que no fueran teóricas, me acerqué a la  capilla a pie,  tratando de ver todo lo que ocurría a mí alrededor, desde que salí desde S. Cayetano hasta mi llegada a la capilla en cuestión. Este camino,  desde S.Cayetano hasta S.Roque,  forma parte del Camino inglés y por eso pongo ahi un mojón bien significativo.

Mesa exposición.
Nada más salir me  encontré con una joven  sordomuda que la conozco desde hace algunos años. Me sonrió,  me habló a su manera y me ofreció una rica rosquilla. Una fiesta popular en Galicia siempre hay rosquillas. Pensé que mi camino empezaba  bien

 Luego esperaba que habría  mucho movimiento de coches,  pero no fue así. Al llegar cerca de la capilla ya vi las rosquilleiras dando a gustar su  dulce producto y vendiendo lo que fuera necesario.

En la capilla había gente a la puerta, esperando pues no se podía entrar. Estaba  acabando la Misa del Cabildo y la capilla estaba a tope de gente. Luego bendición, beso a la reliquia del santo y algunas limosnas sobre la mesa de entrada e inmediatamente entraron los de la Misa de 11 a coger sitio.

A la tarde  la Misa solemne con la asistencia del Sr. Arzobispo y clero de la ciudad y la procesión por las calles cercanas. Toda una muestra de agradecimiento a los múltiples favores del santo.

 Bendición papal para los presentes y los que reúnan las condiciones de confesión, comunión y oración por el Romano Pontífice. Estas  indulgencias nos muestran la dificultad de purificarnos por nuestras propias  fuerzas y la necesidad de la  ayuda de la Iglesia para esta purificación. Es como una muestra de solidaridad entre todos los cristianos.
rosquilleiras.

Bienvenidas esas  iniciativas y conmemoraciones que nos hacen revivir en nuestra fe católica.










lunes, 13 de agosto de 2018

Mes de alegrías



En este mes de agosto el Señor y su Madre nos premian con alegrías.

José y Carmen
Una alegría ha sido la celebración de dos  bodas de oro matrimoniales el sábado y otra,  las primeras comuniones de tres niños  hoy domingo.

Una de  las bodas de oro fue en Conxo a la que asistí pues son feligreses de S. Cayetano. Se trata de José y  Carmen, con sus  4 hijos. Un coro amenizó la celebración. Eran tres cantores,  pero parecían treinta.

La otra boda de Oro fue de  Francisco Bóveda y Mª Guadalupe López, con su hermosa familia de hijos (4) con sus nietos.

Tanto unos como otros tuvieron mucha participación en la parroquia,  siendo catequistas y  ayudando en lo que les pedía. Desde aquí se lo agradezco mucho.

Los Bóveda-López
La homilía de las bodas de oro fue sobre la importancia de la oración en el matrimonio. Familia que reza unida, permanece unida. También sobre la misión de los cumplen 50 años de casados que digan a los jóvenes que el matrimonio cristiano es hermoso.

 Les invitó, el celebrante, a arrodillarse  como los magos ante Jesús y la familia de Nazaret, y aprender todo,  de esa  Sagrada Familia.


Las primeras comuniones fueron de Héctor , Brais y Alejandro. Sus madres y padres,  tomaron parte activa en la preparación y en la celebración.

Alejandro
La iglesia estaba radiante y todos de punta en blanco, por fuera y espero que por dentro. Hubo cantos, moniciones, peticiones y un comentario final. Se les impuso el escapulario del Carmen a los niños como es costumbre en esta parroquia.


El sacerdote les dijo a los niños que se estaban haciendo y madurando como cristianos.

 Primero el bautismo, luego la oración que les enseñaron sus padres y ahora la comunión que es la plenitud del encuentro con Cristo. En  su momento la Confirmación.

Brais
Comentó las lecturas del día sobre todo el “levántate y come” que dice Dios al profeta Elías y que le fortaleció a andar  40 días por el desierto.

Que el señor bendiga a todos  y los haga santos.









Héctor



viernes, 10 de agosto de 2018

Un paseo pastoral por la parroquia



Llamé a Antonio  Puga, que es voluntario en la parroquia, y le pedí que me acompañara en un alegre paseo pastoral. No puso dificultad

No podía el miércoles,  pero si el jueves. Por tanto salimos el jueves, con buen tiempo  y a la hora convenida y sin un rumbo predeterminado. Salimos  desde la entrada de la parroquia de S. Juan.

Pasamos por un bonito parque,  pulmón de la zona, luego una calle (Santa Comba) y luego la carretera general de Vista Alegre.

Nos encontramos con pocas personas a quienes saludamos sin pararnos. Luego vimos a una señora que le gusta mucho viajar a los santuarios y nos paramos un poquito interesándonos por sus trabajos. 

Luego  fuimos a parar al negocio  de su  marido sin entrar,  pues tenía bastante gente. En las mesas de la calle estaba sentado un señor de larga barba y cabellera abundante que tenía un cierto parecido  con Einstein. Le  hice una broma y nos fuimos.

Luego cruzamos la calle y decidimos, sobre la marcha, explorar una zona que nos llevaba  a un riachuelo y a una agrupación de casas llamada LERMO. Nunca habíamos ido por allí y queríamos saber como era aquella gente y sus casas.
 
La mañana era apacible y fuimos sin prisa. Nos  cruzamos con un chico que me pareció con cara de pocos amigos y que llevaba un perro. Le pregunté el nombre del perro y eso le gustó, nos dijo el nombre y nos sonrió,  hablándonos del perro.
Vimos el rio, una  taberna con varios coches a la puerta, unas casas muy bien restauradas y algún chalé suelto.

No  faltaba ni la fuente, ni el lavadero, pero no vi el crucero que seguramente está por algún sitio. 

Cerca del lavadero había un paisano cortando la  maleza y nos pusimos a hablar con él. Nos dijo que el agua  era potable y rica y allí bebimos para comprobarlo, nos dijo también que el lavadero era antiguo y que  el trabajo de limpiar,  lo hacía él porque los jóvenes no quieren hacerlo.

Subimos un poco más y dimos  vuelta. Ya se acababan las viviendas.

 Al bajar una señora nos saludó desde la ventana de su casa. Nos  conocía y nos pusimos de conversación. Aproveché para decirle que si sabía del algún enfermo, que me avisara. Pues últimamente  repito esto,  con el afán de ayudarles a llevar la enfermedad como una vocación y ocasión de santidad.

Bien, pues la señora me dijo: Si, hay uno que es mi marido, suba a verlo.

Como tengo la teoría de que lo mejor es hacer estos trabajos en caliente, le  dije que sí. Subí charlé con él, le di una bendición y luego bendije al casa y rocié con agua bendita los cuatro puntos cardinales.

 No vi salir a los demonios como le sucedía a un misionero de África que decía que sí, los veía salir, pero me imaginé una salida precipitada de los mismos,  como en tiempos de Jesús.

Este encuentro providencial nos dejó a todos con gran alegría, y ya regresamos a casa. En el camino aun encontramos a una señora mayor que se quejaba de la hora de la Misa en la parroquia y pedía que fuera un poco más temprano para poder asistir a diario. Se hará un poco más adelante.
Y así terminó este grato paseo pastoral.

La manta



En dos ocasiones me pidieron una manta.

Hace años una joven cubana, en un tiempo de mucho frio, se acercó a la parroquia y me pidió una manta. Como mi madre era muy previsora, tenía mantas de repuesto, y, cogí una  de buena calidad y se la dí. Nunca más supe de la cubana.

Y  ayer, en pleno tiempo de verano, vino un señor, madrileño, de poco más de  60 años al que la vida le había maltratado un poco y estos días  se veía obligado a dormir en la calle. Sólo tenía unos cartones que le harían de colchón, pero le hacía falta una manta.

Los cartones son muy prácticos porque aíslan de la humedad y del frio del suelo, pero se necesita un saco de dormir o una manta para estar medianamente  bien.

Lo pensé un poco y decidí darle una bonita manta de colores, en buen estado y ligera, propia para el verano. Cuando la recogí y se la llevé, le ofrecí meterla dentro de una maleta de ruedas que también le  regalaba,  y le pareció muy  bien llevarla así. No se cansaba de decirme: “que Dios le bendiga”.

Cuantas gracias tenemos que dar a Dios los que tenemos un techo, una habitación y una cama normal en donde reposar, aunque  a lo mejor no tengamos sueño y pasemos la noche en vela.