sábado, 18 de abril de 2020

La catedral de Santiago



La Catedral de  Santiago es un gran centro de espiritualidad  a donde acude mucha  gente de todas las partes del mundo que van a buscar algo, quizá la paz del alma, el encuentro con Dios o una decisión de ser un poco mejor.

Vienen peregrinos  de todo el mundo. Muchos hacen  el recorrido a pie un mínimo de 100 kl., pero también hay quien hace el recorrido desde lugares lejanos, invirtiendo en el  recorrido 30 ó 40 días.

A veces hay quien le apetece venir solo. En los albergues se encuentra con más peregrinos, pero  luego siguen muchas horas de soledad. Ese silencio en medio de la variada naturaleza les da tiempo para pensar en sí mismos, en la vida, y es propicio para hablar con Dios. Conocí a un peregrino que le pedía a Dios por sus hijos y le decía que cada paso que daba,  fuera una oración.

Otros vienen en  grupo, un colegio un club juvenil, o una parroquia. Generalmente no es sólo andar y rezar y pensar. Traen consigo un capellán que les ayuda a hablar con Dios y a escucharle, o les dice la Misa en alguna iglesia o incluso en medio del monte.

El camino es una preparación del corazón y del alma para su llegada a Santiago. Incluso de algún modo se identifican con el santo, se siente enviados por Jesús al mundo entero, y deseando  evangelizar  como lo hizo el Apóstol.

Hay parroquias del camino que ofrecen cenas o una Misa temprana y otros medios de formación, según diversas iniciativas y experiencias.

Hay párrocos que simplemente están en las iglesias y disponibles para informa o confesar. Conocí a uno que a los que entraban en su iglesia les enseñaba los retablos y les contaba la vida de los santos. Les ofrecía un libro de firmas y, cuando se terciaba, les preguntaba sobre su experiencia del camino, que compartían entre todos.

Ya cerca de Santiago hay alguna iglesia abierta todas las mañanas con un voluntario que les sella la credencial, les informa y les lleva a la Virgen por si quieren hacer por escrito alguna petición. Se depositan en una hucha  y una vez leídas se archivan.

La entrada en la Catedral suele ser muy emotiva. Algunos se echan a llorar,  pues no pueden disimular  su emoción y allí son acogidos por los muros milenarios, testigos de tantos acontecimientos…

La catedral ofrece: las misas del peregrino, celebraciones penitenciales, confesores, vigilias  de oración por las tardes, sus capillas e imágenes en especial el Pórtico de la Gloria, adoración ante el Sº Sacramento expuesto solemnemente, el abrazo al Apóstol, la cripta con la urna con los restos de Santiago, y el botafumeiro, etc.  Hay también   fechas especiales como por ejemplo el 21 de abril que es  aniversario de la consagración de la Catedral (fue en 1211).

peregrinos en S.Cayetano
 Es un lugar de oración como todas las iglesias y catedrales, pero en Santiago ves como  a todas las horas hay gente en oración, tanto en las naves como en la capilla  llamada  de la comunión o del Santísimo.

Y esto es lo más importante, que la gente reza, se confiesa y sale de allí bendecida y contenta..
Las misas son celebrados o concelebradas con gran solemnidad, bien dirigidas y hacen recordar las solemnidades de San Pedro del Vaticano que vemos por TV.

La piedad es fomentada por las novenas que se hacen en la catedral. El cabildo organiza la novena del Apóstol,  a la que suelen  invitar a obispos de España y desde luego a los de la diócesis. Esta novena es solemnizada con el coro de cantores, órgano y botafumeiro. También hay procesión por las calles de Santiago el 25 de julio,  día del Santo.

La fiesta de Corpus es muy especial, también con procesión y participación de las asociaciones religiosas. Suelen poner altavoces por las calles y hay diversos altares en el recorrido.

El cabildo está abierto a otras novenas que organizan diversos grupos o asociaciones, como por ejemplo, las  pilaristas hacen la novena del Pilar, luego se hace la novena de la Inmaculada en la que la población universitaria toma posesión de la Catedral  y es ocasión de apostolado con la juventud, también está la novena de la Milagrosa o de Fátima etc.

Un capítulo aparte lo merecen los confesores. Hubo confesores que por su dedicación y don   de consejo se hicieron famosos, como D. Benito Espiño, D.  Ramón Boo o D. Francisco Reino Salaño. Este último en proceso de beatificación.

Ahora los confesores suelen ser párrocos jubilados  con mucha experiencia,  algún canónigo , sacerdotes del Opus Dei, así como Jesuitas, franciscanos etc

Hay una buena iniciativa por parte de  las conferencias episcopales de Francia, Alemania e Italia y otras, que envían sus propios sacerdotes para que confiesen a sus compatriotas.

A veces se acercan a la confesión  no católicos,  quizá porque les parece una buena idea abrir el corazón a alguien que le escucha y aconseja.

Conocí un sacerdote alemán que confesaba también en inglés e italiano, que decía que el mejor regalo que había recibido en la ciudad de Santiago y  en Galicia,  fue el poder confesar en la catedral.

Los confesores no  pueden decir nada , pero pueden decir que sí hay milagros.

Hay más cosas para contar, pero  quedará para otra ocasión.


V. Sánchez
párroco de S.Cayetano


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