lunes, 1 de marzo de 2021

Estar con el Amigo

 


En una ocasión una madre llevaba con ella a su hijo pequeño, cuando iba a la plaza o de compras. Pasaba por delante de una iglesia en donde  está el Sº Sacramento expuesto  casi todo el día.


 Cuando pasaba por delante de esa iglesia, la de las Huérfanas,  que es muy conocida en Santiago le decía a su hijo: vamos a ver a nuestro amigo. Entraba, se arrodillaba, juntaba las manos y se ponía a hablar con el Señor en silencio. El hijo hacía lo mismo. Eso lo fue haciendo durante meses, diciendo el mismo argumento: vamos  a ver a nuestro Amigo.

 Pero un día quiso cerciorarse de la buena voluntad de su hijo y ese día se hizo la despistada a ver qué pasaba. Su hijo, al verlo, la llama y le dice: mamá, ¿hoy no vamos a ver a nuestro Amigo’

Estar con el amigo es ir a verle, es sufrir con él, pensar en él , querer para él  lo que quieres para tí.

Jesús es nuestro  gran amigo, pero amigo declarado. A vosotros os llamé amigos. Nadie  ama más que el que da la vida por su amigo...

Pero nosotros  ¿qué tal nos portamos con el Amigo?.

En una de mis iglesias recibo alegrías por el comportamiento de los feligreses con este Amigo. La nave en donde se celebra la Misa es distinta de la nave del sagrario en el que se guarda la  Ss. Eucaristía , aunque habitualmente está comunicadas. Pues bien, hay personas que antes de la Misa pasan por el sagrario a decirle algo al Amigo y otras van al terminar como a despedirse. Siempre que lo veo, le digo al Señor, me alegro pues tienes buenos amigos.


También en otra de mis iglesias que tiene las puertas abiertas varias horas al día, me fijo en la gente que pasa por delante a pocos metros.

 Es cierto que algunos no se dan cuenta y pasan de largo, pero hay también quien mira y a veces se para unos segundos o hace la señal de la cruz , como diciéndole al Señor, aquí tienes un amigo. Otros entran y están un ratito de oración.¡Bravo!

Me hubiese gustado que muchos entraran y tuvieran un diálogo con el Señor. A Él le gusta y al que entra  le va bien, sale ganando mucho. Me contaron hace años que en Polonia las iglesias estaban llenas, también a horas en que no había culto, con gente que acompañaba al Señor. Que alegría y que frutos se pueden esperar.

¿Cómo se hace una visita?

Pues se pueden rezar tres padrenuestros en  honor a la Ss. Trinidad y una comunión espiritual. O hacer como el lechero que entraba en la iglesia de Ars  con  sus cántaros de leche y el consiguiente tintineo. Un buen día el Cura de Ars,  S. Juan María,  se le acercó y le preguntó, ¿Qué le dices a Jesús? ,  Y el lechero le contestó: Señor, aquí esta Juan el lechero.

S  Josemaría  decía que se podía asomar la cabeza, mirar al sagrario y decirle algo; a lo mejor nosotros tendríamos que decirle: aquí está este pecador que tanto te necesita.

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