martes, 27 de enero de 2015

CÓMO APROVECHAR MEJOR LA MISA




1. ¿Cómo aprovechar mejor la misa? 

Rezar. Estar en ambiento de oración. Presentar junto con Cristo los sacrificios de cada día, llevar como un pequeño ramillete, recogido del trabajo ordinario. Intentar acompañar a Jesús en su entrega realizando con El las cuatro acciones de :  Adorar,  dar gracias a Dios, suplicar beneficios y perdón. 


2. ¿Algunos ejemplos? Cada persona buscará el modo que más le ayude. Por ejemplo:
  • En el inicio de la misa se puede fomentar el arrepentimiento, el deseo de purificar el alma para asistir más dignamente al santo sacrificio de la misa. Puede hacerse al rezar "por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa"; y al decir "Señor, ten piedad; Cristo, ten piedad; Señor, ten piedad".
  • En la lectura del evangelio es posible memorizar alguna frase para luego repetirla o meditarla durante ese día.
  • En la presentación del pan y el vino, mientras se dice "por este pan fruto de la tierra y del trabajo del hombre..." se puede añadir interiormente los sufrimientos, el trabajo, y las obras buenas que uno desea ofrecer a Dios junto al sacrificio de Cristo.
  • Un buen momento para adorar a Dios es repetir atentamente "Santo, Santo, Santo", uniéndose a las alabanzas de los ángeles
  • En la consagración, mientras el sacerdote eleva el Cuerpo de Cristo puede decirse "Señor mío y Dios mío" (el acto de fe del apóstol Tomás). Y se puede rogar a Dios un aumento de fe, esperanza, caridad, castidad, alegría, paz y otras virtudes que uno desee adquirir.
  • Cuando el sacerdote se arrodilla, se puede rezar: "te adoro con devoción, Dios escondido", según un himno de Sto. Tomás de Aquino. Y como el Señor acaba de llegar, irá bien decirle: "Bienvenido al Altar" u otras frases amables. 
  • seguir la liturgia, aceptando interiormente las oraciones que dice el sacerdote, o poner el énfasis, como  rubricando,  en el Amen.
  • Conforme se acerca el momento de comulgar, ya en la fila,  pueden repetirse interiormente algunas Comuniones espirituales, fomentando el deseo de recibir mejor al Señor , o hacer actos de fe: creo que estás aquí, que me ves.
  • Después de comulgar será el mejor momento de hablar con Dios interiormente, agradeciéndole mucho que se haya dignado venir a nuestra alma y ofrecerse con El por toda la humanidad.


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