miércoles, 4 de marzo de 2015

LA ESPIRITUALIDAD MARIANA EN TERESA DE JESÚS por el P. José Antonio Fuertes, ocd.




Puntos abordados:
1.      La devoción de Teresa de Jesús a la Virgen María
2.      Su experiencia mística de la Virgen
3.      María modelo y maestra en el camino espiritual de todo creyente

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1.      La devoción de Teresa de Jesús a la Virgen María

Su madre, doña Beatriz, le inculcó desde niña la devoción a la Virgen. En su casa se rezaba el rosario todos los días (cfr. Cap. 1 Libro de la Vida)
Teresa celebra con especial devoción las festividades de Santa María: 15 de agosto, 8 de diciembre, la Sagrada Familia.
Cuando a los trece años pierde a su madre, se hinca de rodillas ante una imagen de la Virgen para suplicarle que sea desde entonces su Madre.
Después de haber rechazado muchas veces las idea de ser monja, cuando tomó la decisión de serlo se marchó de la casa paterna y entró en un convento de la orden del Carmelo, cuya patrona es la Virgen.
En distintos pasajes de su obra, sobre todo de la autobiografía, refiere los innumerables favores y gracias que le concedió Santa María. Sirva de ejemplo cómo logró que un sacerdote que llevaba al cuello un amuleto (se lo había dado una mujer con la que mantenía relaciones y, a pesar de ello, seguía celebrando la Misa) se lo entregó a ella y esta lo arrojó a un arroyo; a partir de entonces el sacerdote, que era muy devoto de la festividad  de la Inmaculada Concepción, cambió de vida. Ella se lo atribuye a la Virgen.
Cuando la hacen regresar como priora al convento de la Encarnación, tras haber fundado el de San José, el primero reformado, y viendo lo mal aceptada que era por muchas de las monjas, tomó una imagen de la Virgen y la colocó en la silla de la priora y les dijo que Ella iba a ser quien gobernara el convento.
Monasterio de la Encarnación
En el convento de San José colocó una imagen de la Virgen en una de sus puertas y en la otra, la de San José, con ambos custodios el Diablo no podía hacer nada en aquella casa.  

2.      Su experiencia mística de la Virgen

Santa Teresa tuvo la intención de escribir una relación sobre el Ave María, pero no lo consiguió. No se sabe por qué. No obstante, en su obra está patente que la santa experimentó místicamente todos los momentos de la Virgen María reflejados en el Evangelio. Algunos de ellos son:

La pobreza (en la Presentación de Jesús ante Simeón). Experimentó el dolor que María sintió al oír al anciano Simeón que una espada le iba a traspasar el corazón.
La fortaleza y entereza al pie de la cruz viendo a su Hijo sufrir. La Virgen no sentía su propio dolor porque en aquellos momentos le dolía más el dolor de su Hijo. Santa Teresa también experimentó un dolor desgarrador en la transverberación.
En una ocasión, después de haber comulgado en la iglesia de los Dominicos, donde tantas veces se había confesado, experimentó algo similar a la Transfiguración del monte Tabor: vio que la Virgen y San José la recubrían con una vestidura de un blanco deslumbrante y le colocaban al cuello una cadena de oro con unos brillantes hermosísimos y oyó una voz que la animaba a seguir adelante con la fundación.
En otro momento refiere que oyó del Padre: “Yo te entrego a mi Hijo, al Espíritu Santo y a la Virgen María. ¿Y tú qué me entregas a cambio?” En esta experiencia, Santa Teresa relaciona a la Santísima Trinidad con la Virgen. Y nosotros, ¿qué le podemos entregar a Dios?




3.      María modelo y maestra en el camino espiritual de todo creyente

En el camino espiritual de todo creyente, camino hacia el interior de las “moradas” en cuyo centro se halla Dios, María nos lleva de la mano. Ella es nuestro modelo de santidad, de pobreza, de humildad, de fortaleza, de sufrimiento. Ella nos concede todas las gracias.

Se invita a los oyentes no solo a ser devotos de la Virgen sino también a poder experimentar ese trato tan especial con Nuestra Madre, a compartir con ella nuestras inquietudes, problemas, dolores, sufrimientos; a pedirle remedio de nuestros pecados, ayuda, gracias; en fin, que nos lleve a su Hijo.

Unas palabras finales:

El conferenciante nos recuerda que Santa Teresa se preocupaba por tantas almas (la de los indios de América, la de los protestantes), hubiera querido ser misionera… otra Teresa, la de Lisieux, será la patrona de los misioneros. Teresa quiso ir con su hermano Rodrigo a tierra de moros a morir mártir… otra carmelita, Edith Stein, murió mártir en un campo de exterminio nazi. Teresa tuvo esa “revelación” de la Santísima Trinidad acompañada de la Virgen… otra carmelita, Santa Isabel de la Santísima Trinidad, nos regaló su experiencia de la inhabitación de la Trinidad.

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Comentario:

El fraile carmelita resultó muy ameno y cordial. Con frecuencia se dirigía a los oyentes haciéndonos preguntas sobre la vida y obra de Santa Teresa para averiguar-comprobar el grado de conocimiento y para, creo yo, implicarnos más en la charla.

 NOTA: Agradezco este resumen,  hecho por Raquel Noya Beiroa


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