domingo, 1 de marzo de 2015

La unción de enfermos da paz





Un señor de Santiago  se puso  gravemente enfermo. Era muy devoto. Iba a Misa casi todos los días y le gustaba hacer oración a la Virgen y al Señor.

Cuando llegó al hospital  vieron que era grave y lo internaron,  pero estaba muy inquieto. Se movía en la cama y había incluso peligro de que se cayera. No se tranquilizaba por nada.

Una hija le comentó a un sacerdote lo que le pasaba a su padre y,  el sacerdote, con muy buen criterio,  le dijo que debieran darle  la Unción de enfermos. La hija se decidió, aunque no era muy partidaria, a hablar con el capellán y pedirle que le administrara  este sacramento de la enfermedad

. Al poco tiempo fue el capellán y le dio la Santa Unción. Desde ese momento quedó tranquilo y con una gran paz, que le duró hasta la hora de la muerte que fue a la semana siguiente.

 Todos quedaron maravillados por este cambio y es que la Santa Unción, recibida con fe,  tiene  estos  efectos  de dar una gran sensación de paz en los que la reciben, quizá porque se saben en las manos de Dios que es providente y Padre.

Lo que dice el catecismo:
¿Qué efectos tiene la Unción de enfermos?
La unción une al enfermo a la Pasión de Cristo para su bien y el de toda la Iglesia; obtiene consuelo, paz y ánimo; obtiene el perdón de los pecados (si el enfermo no ha podido obtenerlo por el sacramento de la reconciliación), restablece la salud corporal (si conviene a la salud espiritual) y prepara para el paso a la vida eterna.

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