martes, 2 de abril de 2019

La experiencia de las 24 horas



En esta parroquia hemos secundado la petición del Papa de 24 horas de oración y de acercamiento al sacramento de la penitencia. Ya sólo eso nos da alegría.

El Señor no estuvo en  ningún momento solo. Un buen grupo ha respondido a la llamada y las horas de más personas rezando fue de 20 a 24 hs del viernes y luego a  la mañana del sábado de  9 a 13 horas. Por la  madrugada un poco menos.

 Hubo señoras que rezaron varios rosarios e hicieron lecturas eucarísticas ayudando así a los que no están habituados a estar mano a mano con el Señor; también hubo tiempos de silencio.

A altas horas de la noche hubo una meditación dirigida, en que el sacerdote comentó dos estaciones del Viacrucis. Una en que la Verónica limpia el rostro de Jesús. Ahora la Verónica es la Iglesia y Jesús manchado somos cada uno de nosotros. Nos insistió el sacerdote en dejarnos limpiar en la confesión.

La otra estación fue aquella en que Jesús consuela  a las mujeres de Jerusalén. Se olvida de sí mismo y ayuda al otro en necesidad. Pedía el sacerdote que Dios nos conceda el don de consolar y confortar al que lo necesita, dejando las propias tribulaciones a un lado.

También hay que decir que hubo confesiones y por tanto,  como quería el Papa, la experiencia de la misericordia de Dios. Por una sola confesión ya valía la pena todo el esfuerzo que se hizo y toda la oración.

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