miércoles, 12 de octubre de 2016

En el autobús




Suelo coger el autobús para viajes en la ciudad. Si encuentro sitio para ir  sentado, voy rezando o leyendo y , si no lo encuentro,  hago como todos, voy de pie y observando.

La última vez vi a un señor, tirando a mayor, que movía los labios, primero pensé si sería de esas personas que hablan solos, pero luego vi que parecía rezar y en efecto llevaba en la mano un rosario de dedo. Me alegré  de ver a alguien que aprovechaba el tiempo en una conversación íntima con la Ss. Virgen, aun en medio del ruido y la incomodidad.

Por otro lado están los niños que generalmente hablan a gritos y alegran la  casa. Hay personas que dejan su  sitio si ven a alguien mayor de pie, casi te fuerzan a  que se lo aceptes. No es muy corriente, pero pasa. Hay que dar gracias a Dios de que se  siga viviendo la caridad aunque sea en cosas  pequeñas.

Quizá  hay otros que encomiendan a los que vamos y también es de agradecer. Hay aquí en Santiago la costumbre de hacer la señal de la cruz cuando se pasa por delante del convento del Carmen. Otros simplemente miran a la Virgen que está en la fachada, pero también estoy  seguro que le gustará a María.

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