miércoles, 4 de noviembre de 2015

Las tiendas de campaña




S. Cayetano tiene a su lado un campo verde que en este momento está lleno de tiendas, y también hay una tienda grande en donde se encuentran los marineros y en donde hablan de sus reivindicaciones. 

Están muy silenciosos. Sólo sus pancartas gritan las protestas de los allí concentrados. Las tiendas con el tiempo fueron aumentando y la paciencia de los marineros  está fuera de toda  duda.

 Este mar de tiendas, me ha recordado al pueblo de Israel cuando  caminaba por el desierto hacia la tierra prometida, y también tenían  la famosa tienda del encuentro a la que iban a hablar con Dios. Viendo  a los marineros o pescadores, en S. Cayetano,  estoy viendo y entendiendo,  lo que podía ser  el campamento judío.

 Así dice el Éxodo 33:7-9
 Moisés trasladó la Tienda y la plantó fuera del campamento a cierta distancia, y la llamó “Tienda del encuentro”. Si alguien quería consultar al Señor, salía del campamento e iba a la Tienda del encuentro. Cuando Moisés se dirigía a la Tienda del encuentro, todo el pueblo se levantaba y permanecía en pie a la entrada de su propia tienda, siguiendo con la mirada a Moisés hasta que entraba en ella. En cuanto él entraba en la Tienda del encuentro, la columna de nube descendía y se situaba en la puerta mientras el Señor hablaba con Moisés. 

Eso dice el libro del Éxodo. Pero pensándolo bien,  ahora seguimos lo mismo. También en las parroquias hay una tienda del encuentro con Dios y con los hombres que son las iglesias.

 Incluso en las casas dedicamos una zona al encuentro que puede ser la sala de estar o la cocina o la habitación de la costura, según los casos. Pero necesitamos un lugar para reunirnos nosotros o con Dios.


También en nuestro interior podemos poner una tienda del encuentro y ahí encontrar a Dios, y dialogar con él y encontrar a los hermanos y pedir por ellos o hablar de ellos a Dios.


En mi tienda del encuentro, pido a Dios que los pescadores sean escuchados o les den explicaciones convincentes y arreglen lo que parece difícil de arreglar.Y que cuando se vayan, se vayan serenos y con esperanza.

Hace frio y lluvia. Las hojas caidas por el suelo nos recuerdan nuestra caducidad y también  la renovación. Nos dan esperanza, al contemplarlas,  de que mas adelante,  vendrá  la primavera y la vida.



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