martes, 21 de febrero de 2017

Tierra Santa (III) . Cafarnaún y Primado




El día 16 tuvimos una bonita experiencia. A la noche, al llegar de vuelta a la domus, hice un resumen del día,  que transcribo ahora.

Después del desayuno fuimos a Cafarnaúm. La zona es una bajada montañosa y pedregosa, hay algunas florecillas y nos fuimos acercando al lago.

Está cerca y, cuando llegamos, había ya  varios autobuses y gente yendo y viniendo. Vi a gente de Filipinas y también españoles.

Nos dirigimos a un altar al lado del lago, en el jardín, pero cubierto.

La primera cosa  que me llamó la atención fue el gran número de excavaciones nuevas. Hace unos 12 años sólo estaba la casa de Pedro y la sinagoga, pero ahora se veían las murallas y la antigua e importante ciudad de Cafarnaúm. Jesucristo profetizó que desaparecería y así fue. Parte quedó bajo el lago y la otra enterrada y ahora se ven las ruinas.

Por  esta zona  pasaba la ruta de la seda y era un  lugar de comercio internacional y aquí quiso establecerse Jesús en la casa de Pedro. También aquí hizo muchos milagros. En el Evangelio se habla de una tarde en que le presentaron muchos enfermos y los curó a todos. La catequesis que hoy nos dieron fue con esta pregunta: ¿qué nos dice hoy Jesús?

Tuvimos  laudes en el altar junto al mar. Otros grupos se reunían  en otros lugares también con asientos y con algún árbol que les protegía.

Tuvimos una hermosa catequesis y luego nos dirigimos a la sinagoga, unas ruinas. Es una reconstrucción a base de lo que  hallaron en las   excavaciones. Da una idea de sus dimensiones y de lo bien construida.

Ahi, laudes
Merecen  destacarse dos columnas unidas y  a ambos lados, cada una perfectamente engarzada en la otra. Pueden significar el doble mandamiento de la caridad que también era conocido en el Antiguo testamento. El amor a Dios y el amor al prójimo  van íntimamente unidos.

Allí tuvimos la lectura del discurso del pan de vida que Jesús hizo en ese mismo sitio,  después de la multiplicación de los panes y peces (Jo. 6, 16 ss.).

Luego estuvimos en la iglesia del Primado. Misa en un lugar cercano y visita a dicha iglesia que tiene una gran roca delante del altar. Dice la tradición que allí dio Jesús de comer a los apóstoles después de resucitado y de la pesca milagrosa;  aquí fue confirmado Pedro como pastor supremo del rebaño ( Jo 21,1-17) . Hay una foto de Pablo VI postrado sobre la roca, como abrazándola.

En una sola pieza
Allí los sacerdotes,  revestidos de alba y estola , fuimos interrogados por el celebrante,  con alba y capa pluvial, de esta forma : el nombre de cada uno  y luego en voz alta y clara  las palabras de Jesús a Pedro: NN  ¿me amas?.

Las  respuestas fueron personales y con un puntito de emoción:
No lo que debiera, pero te amo.

A pesar de mis fallos e infidelidades, sabes que te amo

Con todo el corazón, pero ayúdame

A pesar de mis pesares, te amo. Etc. asi fueron pasando todos. Al final pasó un sacerdote, desconocido para nosotros,  de baja estatura, un expontaneo que también quiso ser interrogado.

Luego,  comida en un restaurante cercano. Al terminar , pasamos a una zona del Jordán y escuchamos la lectura sobre el bautismo de Jesús.

Recipientes para el agua
Se nos habló de la Cruz. Cuando estamos con Jesús nada nos destruye y si viene la cruz se puede llevar muy bien. Cuando pasen los años nos alegraremos de haber participado en la cruz, nos dijeron.

Fue una jornada inolvidable. Deo gratias.

Saul junto al primado
El Jordán



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