miércoles, 5 de agosto de 2015

SAN MIGUEL Y EL DIABLO



Las imágenes y pinturas de San Miguel que hay por diversos lugares casi siempre tienen la espada y el diablo. Este, vencido  y a sus pies.


San Mateo dice (Mt 10, 1): “que les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos”. En los tiempos de Jesús el demonio estaba muy metido en la sociedad y en algunas personas que las poseía y manejaba. Ese poder del demonio va en retroceso desde Cristo y gracias a Su Presencia. Hay una lámina de catequesis en la que aparece el nacimiento de Cristo en Belén y se ve al demonio en retirada,  medio encogido. A más presencia de Cristo en la vida y en la sociedad, menos influjo del demonio. Los sucesores de los apóstoles, obispos y sacerdotes, con ese don de Dios y autoridad,  nos pueden ayudar a apartar de nuestras vidas al demonio.

El 4 de agosto se celebra la fiesta del Santo Cura de Ars; se cuenta en su vida que el demonio en ocasiones le movía la cama y se la intentó quemar. Lo mismo son célebres las luchas del Padre Pío, hoy santo, con el demonio que le daba puñetazos y la hacía otras fechorías tal como se cuenta en su vida, todavía reciente.

La bendición anual de las casas por el sacerdote fue una práctica generalizada, fundada en lo que dice san Mateo del don de Dios a la Iglesia para expulsar espíritus inmundos. Con la oración de la Iglesia y el agua bendita son muchos los demonios que salen de las casas; ahora en nuestros tiempos apenas se bendicen las viviendas y no se usa el agua bendita y por tanto, como es de imaginar, el demonio campa por sus respetos. Pone al marido contra la mujer, a la mujer contra el marido, a los hijos contra los padres, se deshacen matrimonios y muchos son llevados a la pérdida del tesoro de la fe.


Don Álvaro del Portillo, ahora beato, estuvo en una ocasión comiendo con Juan Pablo II. Y dice: “hablaba con el Santo Padre, no sé de qué asunto, y yo comenté algo sobre el demonio. Estábamos sentados a la mesa en  el comedor y Juan Pablo II me preguntó: " usted vio alguna vez al diablo".
 – no Santo Padre, le respondí, pero lo siento todos los días; y el Papa me dijo:
 – lo mismo me sucede a mí”.
El demonio existe y actúa, pero podemos vencerlo.

Son muchas las armas para vencer al diablo: la oración, la cruz....Las cruces las hemos quitado de nuestras casas y de otros lugares – cuantas vi tiradas ! – y por ese resquicio entró el diablo.La cruz es protección.  Son también armas la Misa, la bendición de las casas, la Palabra de Dios, etc.


El diablo ha atacado nuestra santa fe, en especial a la familia y a la vida que están desprotegidas, a la confesión y a todos los sacramentos desde el bautismo al matrimonio. Como decía un militar: al enemigo hay que conocerlo para así vencerlo. Ésta es la situación.

San Miguel Arcángel, protege a tu pueblo y arroja lejos de nosotros al enemigo de nuestra salvación.

Víctor Manuel Sánchez Lado
Párroco

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