viernes, 18 de septiembre de 2015

Bendecir la casa


Una casa, cuando es nueva para el usuario,  se debe bendecir siguiendo la costumbre cristiana de siempre.  Cuando  pasa el tiempo ya no se bendice - aunque no pasa nada por repetirla - pero en cambio está aconsejado por el ritual de bendiciones,  que se bendiga a la familia, incluso todos los años. El ritual trae esas dos bendiciones que son bastante parecidas y complementarias.

Los inmigrantes latinos son muy dados a la bendición. En donde quiera que vean  a un sacerdote, le piden la bendición en la calle o en una cafetería,  como me ocurrió a mí en una ciudad en donde estaba despachando una venezolana  en el mostrador y me pidió la bendición al tiempo que hacía el servicio.
 Cuando llegué a esta parroquia hace años, al día siguiente llegaron mis padres, para organizar la casa.
 Lo primero que me  pidió mi madre fue bendecir la casa, no fuera que en casa del herrero cuchara de palo. Naturalmente la bendije  inmediatamente.


¿Para qué se bendicen las viviendas?
La bendición es una oración de la Iglesia (se implica toda la Iglesia) que pide que en  esa casa se  dé gloria a Dios, se ponga fuera del influjo del diablo y se pide también  beneficios espirituales y temporales para esa familia. Aunque los beneficios materiales se piden en cuanto sean de provecho para el alma.

Las bendiciones son una herencia judía, pues en este pueblo del que formó parte Jesús, se acudía mucho a las bendiciones. De Jesús sabemos que imponía las manos a  los enfermos y bendecía  los niños que le llevaba la gente y también bendijo a los apóstoles.
Con frecuencia,  en las oraciones de bendición,  se pide a Dios que envíe su santo ángel para ayudar y acompañar al hombre, custodiándolo. Y Dios, que ama a la Iglesia,  hace mucho caso a estas peticiones.

Las bendiciones son muy buenas y están recomendadas por la Iglesia que las  practica en múltiples ocasiones. En las parroquias  de muchos sitios hay bendiciones de las casas todos los años por el tiempo de pascua. En la misma Roma es una práctica habitual en donde van los sacerdotes casa por casa,  incluso con monaguillos.

A la oración de la Iglesia ha de unirse la de los que están presentes y participan en ella. Las disposiciones interiores de los que piden, tienen mucho que ver con la eficacia de la bendición. Por eso es bueno que los que piden la bendición oren y si les es fácil se confiesen y comulguen para más   “obligar” a Dios

En todas  las bendiciones se usa el agua bendita, que cualquier persona puede tener en casa y  usarla todos los días. Es sabido que santa Teresa decía que el demonio teme al agua bendita.

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