lunes, 27 de enero de 2020

DOMINGO V del T. O.// Mt. 5, 13-16 Comentario



En el Sermón de la Montaña el Señor se dirige a sus discípulos y les habla de las Bienaventuranzas. El Señor habla primero de un modo impersonal, vg. Bienaventurados “los” pobres, los mansos...

1ª.-Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el Reino de los cielos.
2ª.-Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados.
3ª.-Bienaventurados los mansos, porque heredarán la tierra.
4ª.-Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque quedarán saciados.
5ª.-Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia.
6ª.-Bienaventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios.
7ª.-Bienaventurados los pacíficos porque serán llamados hijos de Dios.
8ª.-Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia porque suyo es el Reino de los Cielos.

Al terminar la 8ª Bienaventuranza incluye dos veces la palabra “vosotros” personalizando: bienaventurados cuando os injurien, os persigan...”Alegraos y regocijaos porque “vuestra” recompensa será grande en el cielo”.


 Las Bienaventuranzas son como un flas que refleja la vida de Cristo viviendo en su persona la Nueva Alianza. Nosotros debemos también imitarle en el modo de vivir y hacer vivir sus divinas enseñanzas. Por eso he puesto las ocho Bienaventuranzas en columna para que nos quede mejor grabada la enseñanza del Señor y también la siguiente que se refiere al modo como las debemos vivir todos los cristianos.

9ª.-Bienaventurados, cuando os injurien, os persigan y, mintiendo digan 
contra vosotros todo tipo de maldad por mi causa. Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en el cielo: de la misma manera persiguieron a los profetas de antes de vosotros.

 Y añade:
Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué se salará? No vale más que para tirarla fuera y que la pisotee la gente.


Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en lo alto de un monte; ni se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa

Abundando en esta enseñanza encontramos en Lev, 2,13: “Sazonarás con sal todas tus ofrendas de oblación; nunca omitirás de tu ofrenda la sal de la alianza con tu Dios. Sobre todas tus ofrendas ofrecerás sal”. La sal servía para hacer sabrosos los alimentos ofrecidos en los sacrificios y que serian luego comidos en el banquete ritual y también para mantenerlos incorruptos; lo cual apunta a la permanencia de la alianza con Dios o inviolabilidad de los compromisos.(cfr 2 Cron .13,5) que significaba hacer un pacto inviolable y permanente. 

También una amistad imperecedera (cfr Num 18,19). En el N.T. presenta además una imagen sapiencial y sentido purificador de la sal (Mc 9, 49-50).

Respecto a ser luz del mundo remito: al comentario del día de la Candelaria. Podemos completarlo con lo que nos dice S. Pablo (1 Cor, 13): La luz nos hace ver todas las cosas con mayor profundidad, altura y sentido que es la Caridad: El amor es el que da el verdadero sabor a la vida y a nuestras obras.

 Es el modo de existir de la Iglesia en favor de la humanidad. Por eso es necesario que los cristianos, que nos sentimos Iglesia, tomemos en serio nuestra vocación de ser sal y luz. La sal si se estropea ya no se puede recuperar.

 Si empezamos a razonar y vivir, no según el sentido que le da el Señor a la sal, sino el que le da el mundo, terminaremos no siendo ya nadie para el mundo, sino “mundanos”. Debemos por lo tanto estar habitados por la vida divina para dársela a los hombres y familias, suscitando así la admiración y la alabanza, no a nosotros, sino a Dios Nuestro Padre.

Simón-David Castro Uzal .- sdavidcuzal@gmail.com .- 9-02-2020


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