sábado, 22 de febrero de 2020

Los milagros del amor


Un día, hace algún tiempo, estaba con un amigo y como le vi muy contento, le pregunté la causa de tanta alegría. Con toda sencillez me dijo, “es que mi mujer, me quiere”.

El sentirnos queridos  es  fuente de alegría, nos pueden costar otras cosas,  pero la alegría, a pesar de todo, abunda en nosotros.

Lo mismo nos pasa en el aspecto espiritual. Cuando nos sabemos profundamente queridos por Dios, eso nos lleva a la alegría y aunque tengamos tribulaciones no nos importa, porque Dios nos quiere. Los mártires iban al suplicio con alegría,  a veces cantando.

 Quizá sea por eso que en la Palabra de Dios aparece tantas veces la declaración del amor de Dios por nosotros.

Crucero de Fisterra
También creo que el éxito de tener la cruz  a la vista en tantos sitios,  es para recordarnos el amor de Dios, que está por encima de todo lo que nos pueda suceder. Yo podré ser  malo, pero Dios me  ama.

Como dice S. Pablo,  en una de sus cartas,  a veces vemos el amor de Dios y otras no lo vemos pero creemos en ese amor.

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