jueves, 11 de agosto de 2016

Ecos de la JMJ




Tuve la oportunidad de escuchar,  en unas vísperas en la iglesia de Guadalupe, ecos de la JMJ.
Casi todos venían de jóvenes de Santiago, aunque también había dos jóvenes de otros países y que no eran del Camino Neocatecumenal. Los  otros eran todos del Camino.

La reunión presidida por la Virgen dio comienzo a las 9,30 de la tarde y terminó a las 11,30. Hubo lágrimas, emoción y aplausos.

Uno de los presentes decía que “me dejé llevar”, aunque  el demonio me atacaba por todas los lados. Se me hacía cuesta arriba todo, hasta que en un momento dado se pregunta : ¿qué hago yo?. Se plantea porque está allí y que espera Dios de él. Y la respuesta personal no se hizo esperar: Estoy para servir a los más jóvenes y eso es lo que voy a hacer. Fue como si Dios le tocara interiormente. También tocó a otros, decía. Creo además que Dios tocó a todos. Esa fue la gracia de la JMJ. Entonces salió de su comodidad y se puso a servir. Desde entonces todo lo que va ocurriendo en el viaje, tiene sentido. Es por algo.

Fueron varios que experimentaron lo mismo: esto me pasa por algo. Dios  lo permite porque entra en sus planes de salvación.

Otro comentaba que a pesar de ser inquieto, encontró paz en medio del barullo. Experimentó que si se busca a si mismo lo que encuentra es la muerte.

Una joven, aunque no tanto,  dice que  le hubiera gustado convertirse de verdad. Sentir un gran cambio, ser otra. Pero si Dios no me dio esa conversión, “ creo que sería por algo”.

Tenía ansiedad, pero el Señor le fue ayudando poco a poco. En Lourdes siente una gran tranquilidad y al encontrarse con una buena amiga, casualmente, y que hacía tiempo deseaba verla,  lo vio como un regalo, le sirvió  de señal de que el Señor andaba cerca.

Vieron en el autobús videso de  vidas de santos que les ayudaron  muchísimo y a través de ellos adivinaron la paciencia de Dios. De San Juan Bosco decían que tenía un espíritu de servicio impresionante. Les  ayudó a mejorar en ese aspecto que tanto se agradece en un viaje largo.

Fue muy impactante ver a tantos jóvenes dispuestos a entrar en la voluntad de Dios, y a dejarlo todo por Él .  Se ve como Dios sigue actuando descaradamente en las almas.

Otro joven decía que el Señor le invitaba a pensar en cuál era su cruz. Este fue un tema que se planteó a varios al pasar por Caravaca  de la Cruz. Vio la necesidad de contar más con el Señor, vio también como la felicidad no está en hacer lo que apetece, sino en hacer,  por amor, la voluntad del Señor.

El Señor me abrió los ojos me ayudó mucho a entrar en la humillación: eso que me cuesta, es lo que tengo que hacer. Hay que estar en lo que hace sufrir y por Dios . Como consecuencia viene la alegría.
Otro comentaba: lo que me falta es amor. Debo abandonarme en lo que me dice Dios y lo que nos pasa es que Dios lo permite por algo. Fíate del Señor!!!


Un seminarista quedó impresionado por el gran silencio que se cortaba, a pesar de los dos millones de jóvenes que allí había. Esto en  el momento de la adoración del Santísimo expuesto. Sólo se oía el ruido del helicóptero o de los trenes al pasar.

Por último uno de los jóvenes decía que estando rodeado de  dos millones de jóvenes , se sentía solo. Pasado el tiempo el Señor le da la gracia de verse querido por Dios y por tantos otros que le conocían,  saliendo así de sí mismo y encontrando compañía.

Para todos, el encuentro con Kiko Argüello fue un milagro. No tiene explicación humana, la entrega de tantos miles al sacerdocio o a la vida consagrada o a lo que Dios quiera.

El Camino Neocatecumenal forma en la parroquia comunidades que hacen visibles los signos del amor en la dimensión de la cruz y de la perfecta unidad y de ese modo llamar a la fe a los alejados y preparar a los no cristianos a recibir el  anuncio del Evangelio.

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